sábado, 31 de octubre de 2009

tercer capitulo de la historia!!!!

ANTES QUE NADA UNA DISCULPA POR PONERLO HASTA AHORITA PERO LA ESCUELA NO ME LO PERMITE PERO ESO SI AUI SE LAS DEJO DISFRUTENLA Y NOS LEEMOS EL MIERCOLES Y JUEVES BYEEEEEEEEEEE Y GRAX POR SUS COMENS!!!!!!! BESITOS VAMPIRESCOS.......!!!!!!!!!


Nota 3: Las canciones que propongo para escuchar con este capítulo son:Nothing else mattersde Metallica con la sinfónica,Gotas de vinilde mis amados Zoé yThe fightde Avenged Sevenfold.

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3. Abril

Jacob POV

No lo podía creer. Quién sabe qué tuerca se le aflojaría de un momento a otro que se permitió llegar tan lejos. Por mi parte estaba genial. Muchas ocasiones la sentí y la observé en mis pensamientos. Su cuerpo, con o sin ropa, me fascinaba. Además, conocía con certeza cada una de sus partes sensibles, era una de las tantas ventajas de ser lobo: conocer por medio de los sentidos. ¡Diablos! ¿Acaso existía algo mejor? Lo dudo. Era el paraíso.

Me sentía diferente, poderoso y cautivado. Tenía la ansiedad de correr como loco, entrar en fase y correr hasta que no pudiera más. Toda esta energía necesitaba desahogarla. La fatal atracción que Bella me aplicaba, se cumplía a la orden en mi fuero interno, la deseaba con demasiada fuerza, ¿sería la imprimación de la que tanto me hablaban?, si era así necesitaba, con urgencia, a alguien que me explicará todas las emociones que caían ante mis ojos. ¡Maldición, estaba tan feliz!, que apenas podía pensar con coherencia.

Respiré profundamente con el fin de acallar a mis hormonas y no molestar a Bella. Una ocasión en esta noche era demasiada suerte de mi parte, o eso creo, a menos de que fuera en realidad una ninfómana y esa tuerca suelta me beneficiara desatando su personalidad de sexo-adicta que escondía bajo ese manto de chica buena. Estaba bromeando, mi estado de ánimo era peculiar, demasiado alegre para mi gusto. Gracias Dios mi olfato me recordó al jefe de policía –por cierto una imagen nada acorde para el momento--. Por el olor que despedía el bosque debía ser alrededor de las 3: 00 a. m., si nos demorábamos una hora más el oficial me prohibiría definitivamente acercarme a menos de 100 metros de su amada hija.

La desperté y sin preámbulos le dije que era tiempo de irnos. Le ayudé a vestirse lo mejor posible –una tarea bastante atractiva--. No iba a permitir que condujera a su casa en medio de un estado somnoliento, sería un homicidio premeditado o bien el recorrido más largo de todo Washington; por si fuera poco la ropa húmeda, vaticinaba un trayecto insoportable. Le propuse llevarla en mi lomo, segura y tibia, pues a pesar del viento helado mi piel aminoraría su malestar. Una vez entrando en fase ahorraríamos tiempo, las motos nunca eran tan rápidas como yo, y a ella le prevendría de un resfriado tremendo.

Ya en casa de los Swan me despedí de Bella. Seamos sinceros ¿ya qué importaba que me viera desnudo? Abandoné la fase. Cuando estuve como humano la besé y reiteré mi promesa de estar a su lado para siempre. Quedé muy formal de llevarle los presentes esa misma noche, el viaje tenía que ser ligero y el cofre le pesaba mucho así que concluimos en dejarlo allá. No me retire hasta ver la luz de su habitación apagarse.

Mientras avanzaba entre la oscuridad del bosque, mis pensamientos se recreaban en el cuerpo de Bella entre mis manos. Sospechaba estar bajo el influjo de alguna buena droga natural, alguna de esas hormonas que te mantienen estúpido. Realmente corrí como si flotara.

El lago se veía incomparable con tanto brillo de la luna, resplandecía como si tuviera una manta de seda blanca suspendida en la superficie de éste. Miré al cielo y vi mi estrella.

--¡Vaya regalo Bella! Ahora sí no podré olvidarme de ti cuando la vea.

Junté todo lo importante, los puse en los compartimientos de las motos. Ideaba la mejor manera de trasladar las dos motos cuando Sam apareció, en forma de humano.

--¿Qué tal te fue hermano? –Dijo el interpelado-- ¿Le gustó?

--Podría apostar $10 dólares a que sí ¿Qué te trae por acá?

--A decir verdad andaba patrullando y te vi correr en esta dirección. Tardaste en regresar, eso me preocupó y aquí me tienes. Ahora que lo pienso mejor, hice bien en venir, vas a necesitar una mano con eso –miró las dos motos dándole respuesta a mi incógnita de unos segundos atrás.

--Gracias Sam. Se nos hizo tarde. Las motos tenían que quedar en segundo plano, era una competencia desigual, definitivamente ganó el hombre lobo.

Termine de amarrar el bote a un árbol cercano, con la luna creciendo y las lluvias constantes en Forks podía subir el nivel del agua y arrastrarlo lejos. Regresé al lado de Sam para emprender el camino a La Push. Nunca me imaginé que Sam me estuviera preparando un sermón.

--Jake, ¿tienes un minuto?, hay algo que necesito platicar contigo antes de ir a tu casa –su voz era la del gran líder, esa odiosa voz que me pronosticaba algo más que un minuto--. No soy un metiche ni me interesa tu vida sexual, pero esta noche era especialmente tranquila hasta tu fenomenal regalo de aniversario, ¡¿sabes a qué me refiero?! No había forma alguna de que mis oídos no percibieran tanto alboroto.

--No lo teníamos planeado en absoluto, por si me vas a echar un sermón moral o legal acerca del asunto.

--Jacob, ese no es mi propósito, tú y ella saben lo que hacen, ya son mayores.

--Entonces me puedes ir directo al grano. Las emociones de hoy aun me perturban.

--Justamente de eso te quiero aconsejar. Por lo que entiendo tú no habías tenido sexo con ninguna chica antes, eso te convierte en un iniciado. Debes entender que tus apetitos tampoco serán como los de un hombre normal, para que me entiendas: los deseos son más agresivos. Siempre he dudado si estás realmente imprimado con Bella –eso lo dirá el tiempo--, por ello te pido que tengas cuidado con los alborotos hormonales. No le vayas hacer daño, ni física ni emocionalmente –hizo una pausa para observar mi cara--. Jake, sé que la amas pero parte de ti es un animal, y como tal, nuestro instinto rebasa por veces a nuestra razón. Mírame a mí… sin querer lastimé a Leah –su rostro tuvo que desviar mi mirada, esa idea sí que lo seguía avergonzando--. Mi deber es informarte de lo que puede suceder para que no tengas a quién señalar en caso de favorecerte o perjudicarte. El cariño es una cosa. La imprimación está fuera del alcance de la lógica.

--Estás criticando cuestiones que considero de suma importancia y ¿sabes algo?, pensé que serías el indicado para orientarme, pero sólo ocasionas que me exaspere –levanté la voz--. Hoy le pedí a Bella que pase el resto de su vida a mi lado y te apuesto que no es simple atracción lo que me llevo a declararlo –dije con voz iracunda.

--¡Vamos hermano, no te molestes! Jamás insinué que la utilices, se nota que te trae muy desorientado, pero quiero que la cuides… y te cuides de cometer errores pues te pesarán toda la vida. ¡Vamos, baja la guardia chico! Lo mejor será que ya nos vayamos. ¿Te parece?

--¡Eres un idiota Sam! –Lo miré con ojos retadores- Crees que porque a ti te paso me va a suceder a mí también.

--Jacob, estás perdiendo los estribos –se posicionó altivo frente a mí--. Deja de comportarte como un adolescente inmaduro y demuéstrame lo equivocado que estoy con acciones. Porque hasta donde yo intuyo, lo que en verdad sientes por Bella es pasión.

--¡Cierra la boca! –sentía los espasmos por todo el cuerpo.

--¿Quieres pelear? ¡Adelante! Dame una razón más para creer en tu personalidad apasionada.

Su arrogancia me desequilibró así que le solté un puñetazo en la cara. Del golpe se le torció el rostro, cuando volteó, observé como el labio inferior le sangraba. Alzó una de sus manos para tocarse la herida.

--Me daría mucho gusto regresártelo –dijo después de chuparse el labio--, pero prefiero esperar a ver el golpe que te da la vida. Ahora, ¡muévete! –medio me empujo, rozándome por el hombro y se dirigió a la moto.

--Larguémonos de este lugar –fue lo que pude decir después de ese veredicto.

En cuanto dejamos las motos en el garaje, Sam se despidió sin otro comentario que agregar a la plática. Por mi parte me retiré a la cama. No me dormí, en su lugar recordé los pensamientos que deambulaban en mi mente durante el camino: la atracción, el amor y el deseo. Bella significaba esas tres palabras. Desde que la vi me enamoré de ella, ¡¿cómo no pensar que fuera una impronta?! No tenía ojos para ninguna mujer. Cínicamente debía admitirlo, desde que mi cuerpo tomó estas dimensiones las ofertas de chicas despampanantes no me faltaban, sin embrago Bella parecía lucero entre toda esa basura. Tenía que ser ella, sí lo era. Mi universo se movía, su eje era ella. En definitivo no había qué discutir más, ni alarmarme. ¡Al diablo con las ideas de Sam!

4 comentarios:

Mieli de Masen Cullen dijo...

¡¡¡Qué fantástica sorpresa!!!!

O sea me dijo una amiga ayer y primero me asuste porque no sabía de qué blog estaría hablando... Ay muchas muchas gracias por publicar mi historia.

Está geniales las imágenes que le pones al principio y al final del capítulo. ¡Ay me siento feliz, creo que voy a volar!

Gracias por esta oportunidad de llegar a más gente.

Besos para el Club Crepúsculo.

P.D: Por cierto te puse una dedicatoria en el último capítulo, ¿la viste? TQMMMMM. Besitos de miel

Mieli de Masen Cullen dijo...

UPS... Chicas este capítulo le cambie el nombre a "Septiembre".

Anónimo dijo...

hola ...cuando ponen el siguient capitulo? estan super mega buenos.

Anónimo dijo...

hola gracias por seguir pubikndo las historias..estan de supercool...cuando pones el otro capitulo.

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