lunes, 30 de noviembre de 2009

Video del detrás de escena de la sesión de Ashley para Maxim

Video del detrás de escena de la sesión de Ashley para Maxim

Gracias a Maxim.com tenemos el video del detrás de escena de la sesión de Ashley Greene para dicha revista.


Parodia de Luna Nueva en puppet

Parodia de Luna Nueva en puppet

Gracias a Twilight Saga Fan y a Examiner tenemos la siguiente parodia de Luna Nueva en Puppet.



*Los cullen celebran el cumpleaños de Bella

Team Bella: Es mi cumpleaños

Team Alice: Team Jasper al menos trata de parecer que te estás divirtiendo, ¡es una fiesta!

Team Jasper: Está bien Team Alice pero yo siempre luzco así.

Team Rossalie: ¿Por qué Team Bella se lleva todos los buenos regalos? No es justo.

Team Alice: Sé que no te gustan los regalos así que te compré este pastel gigante.

Team Bella: ¿Quién dijo que no quería regalos?
Ouch, me corté.

Team Jasper: ¡Sangre! ¡Quiero sangre!

*Team Edward lleva a Team Bella al bosque para darle malas noticias.

Team Edward: Es muy peligroso para ti estar rodeada de vampiros.

Team Bella: Pero yo soy tu heroína... ¿recuerdas?

Team Edward: TE estoy dejando totalmente. Será como si nunca hubiera existido.

Team Bella: ¿Qué?.. ¡De ninguna manera!... ¡Regresa!

*Team Bella se da cuenta que si actúa como una loca los fanatasmas de Team Edward aparecerán.

*Así que engaña a Team Jacob para arreglar su motocicleta con el pretexto de ser más... ¡extrema!

-Team Bella: Motociclismo extremo (escena de la moto)

-Team Bella: Salto del acantilado extremo.(escena del acantilado)
Letrero: Estúpidamente alto acantilado. No Saltar.

Team Jacob: ¿¡Team Bella, en que estabas pensando!? Pudiste haberte ahogado (Que bueno que te estaba espiando)

*Team Bella va de excorsión y se encuentra con Team Laurent.

Team Laurent: Team Bella, ¿me recuerdas?

Pensamiento de Team Bella: ¿Me pregunto si sabrá que hay unos lobos detrás de él?

Team Laurent: Hueles muy apetitosa. Voy a comerte.

*Team Bella confronta a Sam y a su banda.

Team Paul: Oigan chicos, es la pequeña novia de Team Jacob.
Vete, Team Jacob está con nosotros en la banda de los sin playera. Vete a casa!

*Team Bella escapó y fue a casa a encontrarse con Team Alice nerviosa.

Team Alice: Team Bella, ¡Apúrate! Team Edward cree que estás muerta y se va a suicidar.
Tenemos que ir a Italia a salvarlo.

(Ya en Italia)
Team Alice: Apúrate y termina tu spaghetti. Tenemos que irnos.

Team Bella: Estoy llena, vamos a salvar a Puppet Edward.

Team Alice: Tenemos que detener a Team Edward antes de que se muestre a los humanos.

*Team Bella lo detiene justo antes de que los humanos lo notaron!

Team Edward: ¿Qué pasa Team Volturi? No hice nada. Lo juro que no.

Team Aro: Sí, sí lo hiciste.

Team Edward: No es cierto.

Team Aro: Hiciste mucho

Team Edwrad: De ninguna manera, Jose... no era yo.

Team Aro: ¿En serio? Amigo, te vimos tratando de exponerte.

Team Edward: Ok, es cierto. Pero Team Bella me detuvo, así que todo está bien no?

Team Aro: No! Team Jane, castígalo con tu 'Mente Kung Fu'.

Team Jane: ¡Oky doky! Esto va a doler, mucho.

Team Bella: Paren!! ¡Están lastimando a mi novio!

Team Aro: ¡Jajaja! Ok Team Jane, para con tu 'Mente Kung Fu'.
Gracias Team Jane, tú eres la más sexy y la más telentosa de los Volturi. (háblame después)
Team Bella sabe mucho de nuestro modo vampirezco. A menos que planeén convertirla en vampiro... ¡Tendré que matarla!

*No si Team Edward tiene algo que decir al respecto.

Team Alice: ¡Esperen! ¡Puedo ver el futuro! Ella se convierte en vampiro.

Team Aro: Muestrame.

Team Bella: ¿Él me muerde?

Team Alice: Sólo toca mi mano y lo veré contigo.

Team Aro: Estoy esperando

Team Bella: ¡Enséñame! Yo también quiero ver.

Team Alice: ¡Bella! ¡Por favor cállate!

Team Aro: Ok eres genial. Vete! ¡Váyanse ahora!

Team Alice: Larguemonos de aquí.

*Después, de regreso a Froks

Team Jacob: Si la muerdes, ¡te mataré!

Team Bella: Pero Team Jacob, yo quiero que me muerda. Es muy romántico.

Team Edward: Ve por un hueso niño perro, ¡ella es mía!

Team Bella: Oh Team Jacob, no seas tonto, nunca vamos a podes estar juntos. Prefiero a los hombres mayores... MUCHO MÁS MAYORES.
Además quiero brillar como un diamante. Nos vemos Team Jake. Me encanta los diamantes.

Team Edward: Team Bella, te morderé bajo una condición.

Team Bella: ¿Qué? ¿Dijiste morder? umh, ¿qué? ¿Qué condición?

Team Edwrad: Vamos a casarnos

*Team El Final

jueves, 26 de noviembre de 2009

capitulo 11º "¿verdad o reto?"

Nota 11.

Música, música... de la musa rockera, para alegrar al corazón: Wicked Gamede Stone Sour, Point of safe return Amanda Somerville.

Je je, y la verdad yo escuchaba –toda linda—ja ja, No diré que es amor de la película Hércules de Disney, jiji Disfruten la música.


LAMENTO PONERLA HASTA AHORITA PERO ES QUE LA VERDAD NO PUDE ANTES POR LA ESCUELA PERO MAS VALE TARDE QUE NUCA JAJAJJAA DISFRUTEN BESOS VAMPIRESCOS Y COMENTEN POR FA BYE!!!!!!!
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Edward y Bella Pictures, Images and Photos


11. ¿Verdad o reto?

Bella POV

Inescrutable. Esa era la definición exacta que le podía dar a la actitud que presentaba Edward cuando entré a la habitación. Continuaba recargado en la pared inmediata a la puerta de la recamara, y sin menor duda, era obvio que estaba concentradísimo en algún pensamiento malévolo. Infundía temor a simple vista, desbordaba ira. Y hubiera permanecido estática de no haber sido porque su galanura lleno el ambiente. Suspiré en reacción a lo inalcanzable que me parecía. Como siempre, chocaba el verlo tan perfecto. Ni siquiera las emociones negativas lo hacían desmejorar su apariencia. Hoy, en especial con este último cambio de ropa, su aspecto llegaba a aturdir bastante. Su cabello extravagante combinaba con el look trendy que traía.

Los diecisiete años permanentes en Edward jamás se presumían como en estos minutos, su apariencia casual y su tersa piel nívea lo mostraban al mundo como un joven, pero su actitud y su seguridad lo hacían parecer más maduro. Fascinante.

Un toque escandaloso en la puerta me hizo dar un grito del susto y a él salir de su mundo interno. Giro como torbellino su cabeza para voltear a verme, su expresión denotaba enfado. Percibió que yo me había puesto nerviosa con su reacción y trató de suavizar sus facciones. Bajó su rostro en signo de vergüenza y susurró apenado un “lo siento”. Entonces el segundo estrepitoso golpeteo a la puerta desvaneció aquello, ahora se movió a velocidad humana para abrir la puerta y con un bello andar que dejaba a la vista esa encantadora silueta varonil. Admirable. Su ancha espalda se erguía para darle paso a su angosta cintura. Todo en su anatomía tenía el embrujo natural a flor de piel y yo no poseía un escudo protector contra tal emboscada.

Entraron los del servicio a la habitación con la comida desatando a mis ojos del hechizo, y todo porque mi estado humano reclamó la siguiente necesidad: Alimento.

Fruta, bebidas y otras cosas que venían tapadas fueron desfilando enfrente de mí. Mi estómago chilló en cuanto destaparon algo que tenía olor a pollo o pavo, no lo sé, sin embargo el aroma era apetitoso y embriagador. Edward levantó la mirada en mi dirección y sonrió discretamente, mas le hubiera valido no haberlo hecho, porque mi cabeza comenzó a hilar fantasías en donde no debía. Las analogías entre el aroma, la comida y mi sangre nunca antes tuvieron el peso adecuado ni fueron tan concisas. Mejor mirar a otro lado… a la ventana.

Edward POV

La respuesta natural de Bella, ante su voraz apetito me provocó asombro y acto seguido jocosidad, por su fragilidad humana. Pero lo que se ganó mi buen humor fue que al parecer su Ángel de la Guarda, por fin, le había pasado el memorándum de: “Edward es un vampiro y desea tu sangre” y ¡cómo no propiciar que mi risa saliera a flote tras esa falta de atención y torpeza por parte de su “Ángel”! Con razón Bella corría peligro cada millonésima de segundo.

Verla ocultar sus pensamientos era una delicia. Alegrarme por su actitud infantil y su preocupación era algo que no tenía precio. Tonta Bella, si supiera lo que en verdad pasaba por mi cabeza y mi corazón, probablemente el único miedo que rondaría por su interior sería el tener a un vampiro eternamente enamorado de ella.

Bella POV

¡Ay bueno ya! Tampoco iba a pasarme todo el rato evadiendo mis emociones sólo porque mi hambre me llevó a recordar que a Edward no le convenía estar conmigo, porque su sed era más fuerte que cualquier sentimiento que me pudiese haber tenido. Comería.

La siguiente hora pasó como si nada, entre silencios y sonidos televisivos. Ninguno de los dos se había atrevido a conversar con el otro, y si como yo suponía toda mi llamada telefónica estaba en su mente cuando entré al cuarto, los posibles temas se limitaban al clima y a la programación nacional. Aburrido.

Tanto él como yo teníamos bastantes dudas sobre nuestras acciones. Varias veces lo cachaba observándome con intención de iniciar una plática, sin embrago sus ojos rehuían constantes y esquivos a dicha posibilidad.

Edward estaba en una silla que se encontraba al lado de la ventana del cuarto, a unos seis metros del sillón donde yo estaba incomoda por el collarín. Según, veía la televisión y él el exterior.

--Oye Edward, ¿de casualidad no tendrás una laptop?—dije aburrida y sin quitar la mirada de la pantalla del televisor.

La verdad, era la pregunta menos adecuada para dirigirme a él, pero ya no aguantaba estar sin escuchar su aterciopelada voz. De antemano sabía que no iba a escuchar una respuesta afirmativa.

-- Sí –declaró—. Está en el coche.

--¿Me la puedes prestar? –Dije incrédula—Es que… no quiero hablar por teléfono con nadie y necesito avisarle a Renee que estoy bien, y que ella a su vez le diga a Charlie –admití.

Volteé todo mi cuerpo para poder verle la expresión; me desconcertó que no estuviera. Giré el torso al lado contario para descubrirle y tampoco estaba. Puse los ojos en blanco, era simplemente insoportable que no se contuviera. No estaba acostumbrada a los reflejos vampíricos y, por si fuera poco, me sacaba de mis casillas ser tan lenta con las torceduras del cuello y la muñeca.

Más tardé en pararme del sillón, que él en estar nuevamente dentro del cuarto. Como era normal en un humano, volví a espantarme ante esas apariciones. Con la mano derecha me toqué el corazón para sosegarlo un poco y respiré profundo.

--Aquí está. Viene encendida...–explicó y me la dio en las manos— Para que la puedas utilizar –dijo con cierto tono apenado. Su rostro se acercó peligrosamente a medio metro del mío.

Y lo único que pude decir fue un estúpido: “sí”. ¡Qué cobarde era cuando lo tenía tan cerca! ¿Dónde había quedado el carácter de unas horas antes? Cuando no le hablaba ni porque de eso dependiera mi vida.

Me llevé la laptop a la recamara porque quería descansar un momento del fastidioso collarín.

Una vez cómoda y tumbada en la cama, abrí la laptop. Hoy en día la imagen del escritorio decía mucho de la personalidad de los sujetos, así que darle un vistazo a la de Edward me ayudaría a conocer en qué andaba.

Para mi curiosidad, la fotografía representaba el fenómeno natural de un sol de medianoche.

No me decía nada a simple vista la imagen, pero cuando moví mis ojos a la pestaña de la cuenta del Messenger, ¡me quería morir! Sí, que me tragara la tierra, pero a la voz de ¡ya!

Dos veces, con lentitud y cuidado, leí:

dimedii_solis_

¡Demonios! No era Jared con quien hablaba en esta madrugada. La prueba era fehaciente y todavía muy vívida como para olvidar su rareza.

¡Claro! Estaba en latín –no es que lo dominara mucho—. Sin embargo para el examen final de la clase del señor Smith, mi maestro de Literatura Universal II, había sido necesario saber lo básico de las etimologías latinas. Y sin duda, ESO era latín. ¡Cómo no me di cuenta! Rayos.

Traduje literalmente las palabras que conformaban la cuenta. Eran algo así como "medianoche", “sol" y ¿"para usted"? ¡Bah! No lo negaré, reconocer la imagen del escritorio me ayudó a concretar la interpretación de aquellas palabras... "sol de medianoche para ti".

¡Tonta, tonta, TONTA!

Ahora comprendía por qué sabía lo de Jake… ¡Cómo fui a pensar que Jared tendría una cuenta con palabras en latín!

Me comenzaron a temblar las manos, mi corazón se paralizó. Entristecí al recordar lo que le escribí. No sólo lo enteré de la pelea con mi novio – lobo, sino algo más fuerte: que amaba a Jacob Black.

Edward POV

El corazón de Mi Vida dejó de latir a su ritmo normal, su respiración se entrecortó y su presión disminuyó vertiginosamente.

Sabía que era mala idea lo de la laptop desde que me la pidió, pero qué iba a hacer... ¿Negársela?

El existir en este mundo es duro. Muy duro. Uno no llama a las verdades, tal vez ni las busca, pero de igual manera... llegan.

Cerré los ojos para intentar visualizar, según las percepciones que recibía a través de mis sentidos, sus movimientos en mi mente. Permanecía quieta.

El veneno se aglutinó en mi boca.

La presa está indefensa… – me dijo el demonio.

Tensé los parpados para apartar los instintos del monstruo. Pero hubo más veneno; más ardor en mi garganta. No quería imaginar lo que sucedería si empezaba a respirar el exquisito aroma di mi dolce Vita.

La angustia de desconocer completamente mi capacidad para controlar mi sed me enloqueció. Era preferible salir de esta habitación antes de que cometiera el peor error de mi asquerosa historia como vampiro.

Con sigilo, me escabullí por el balcón y salté a la calle. Necesitaba controlarme. Precisaba alimentarme con urgencia.

Animales, sólo animales maldito demonio, repasé mentalmente y me adentré en la reserva de Kalaloch.

Bella POV

La noche apareció sin darme cuenta. Las horas eran un pesar desde que descubrí mi estupidez. No es que supusiera que a Edward le importara a quién amara, pero mis esperanzas decayeron de una manera muy singular.

LO AMABA y verlo tan cerca de mí sólo engrandecía aquel sentir, que por un año esquivé y luché por no traerlo a mi desdichado corazón.

Todos recibimos lo que venimos cosechando, y al menos yo nunca soñé en alejarme ni cortar la relación que tenía con Edward, mas él sí, y por tal razón lo convertía en su verdugo principal. Ciertamente sus sentimientos hacía mí habían cambiado desde aquel septiembre, pero muy en el fondo tenía la ilusión de que le quedara algo de amor por mí.

Llegó la hora en que se supone los humanos debemos de dormir y con una conversación muy escueta me mandó a descansar.

Llevaba unas tres horas dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño; a lo mejor me encontraba ansiosa por saber que en la habitación contigua Edward se hallaba, quieto, atento y a la expectativa de mi descanso.

Era tiempo de la rendición y de las confesiones. Mi corazón se empezó a alocar por los nervios. Las mariposas habituales que se juntaban en el estómago, se agolparon en mi garganta dejándome emitir un suave sonido.

--Edward –susurré desde la cama.

El silencio pareció reinar alrededor, ninguna respuesta del solicitado.

--Bella –habló a lo lejos, con ese excelente tono aterciopelado.

--¡Me escuchaste! –musité entusiasmada, él lo notó.

--Si oigo cosas que no deseo ¿por qué no escuchar tu voz entre todo el murmullo de sonidos? –su voz era modulada, sabía a que tono lo podría escuchar con claridad.

¿Había puesto atención? ¿Acaso Edward se refería a que quería escucharme o sólo era un comentario cortés? ¡No importaba! Fuera como fuera esa declaración me colmó de alegría. Tal vez exageraba con lo de Jacob.

--¿Te duele el cuello? O serías tan amable de explicarme ¿por qué no puedes dormir?—dijo y me abrió las puertas del cielo ¡Le importaba todo lo que me sucediera!

--No sé, no puedo conciliar el sueño –mentí—, además ¿quién piensa en el cuello cuando tú estás en el cuarto contiguo? –me atreví a decirle, me sonrojé ipso facto pues sentí el calor en mi cara.

--¿Necesitas vigilarme?—preguntó y su voz se escuchó más cerca, por lo visto no había entendido mi comentario— No te voy a comer Caperucita, eso sólo lo hace el lobo –dijo sarcástico.

¿Qué le pasaba? A caso no me había dado a entender con el simple comentario de: “¿quién piensa en el cuello cuando TÚ estás en el cuarto contiguo?”. Peor aún, me sacaba descaradamente lo de Jake. Ahora era tiempo de contraatacar.

--Sí, desgraciadamente sólo el lobo –continué su juego—. A Caperucita la dejó su novio en el bosque, ¿sabías? –Ironicé—, y por eso se la “comió” el lobo –esa declaración tenía otro significado que esperaba él no entendiera.

“En realidad no iba a ir con su abuelita –afirmé sarcásticamente— ¿Nunca te contaron esa historia? Es muy interesante –enfaticé con todo y los gestos adecuados para ser más dramática.

--Me imagino que sí –resaltó con amargura—, sin embargo no me la contaron… pero por qué no me haces el honor de relatarme tan bella historia –acentuó con verdadero atino las últimas tres palabras.

Su presencia se materializó a un lado de la cama. Se sentó en el borde de ésta y casi me mata del susto –por tercera vez—. Brinqué y le reclamé que se apareciera de golpe. El movimiento brusco provocó que me punzara de dolor el cuello. Edward, como siempre atento a mis reacciones, acercó el collarín y con extrema delicadeza me levantó para ponerme adecuadamente el soporte. Lo más reconfortante fue cuando su gélida mano rozó mi cuello, parecía aminorar la molestia. Mi expresión de placer debió de ser muy obvia –hasta en la oscuridad—, ya que posó su mano un momento más prolongado en el sitio donde me produjo satisfacción.

--Te voy acomodar el collarín Bella –susurró y abrí los ojos mientras él se acercaba cuidadosamente a mí— ¿Vas a contarme esa maravillosa historia o no?

--Mmmm… no lo sé –dudé y me acomodé con las piernas cruzadas, Edward estaba justamente frente a mí—Yo también tengo curiosidad de conocer algunas historias –intercambié una mirada con él.

--Tú siempre tienes curiosidad, ja ja ja –se rió y toda la luz de la Luna que entraba por la ventana se opacó. Qué insoportablemente guapo era.

Mi corazón latió mucho más rápido de lo acostumbrado.

--Wow –emití sin conciencia ni lógica, sólo mi instinto me guió—Había pasado por alto lo hermoso que te ves cuando sonríes –susurré pero con su fino oído, pareció que le grité.

Reflexioné al instante mi aseveración y me ruboricé de la pena. Aunque no fui la única incómoda por el comentario ya que Edward movió su rostro en dirección al piso.

--Bella… yo…—miró ahora a la ventana—Nada… mejor empieza –dijo con un atisbo de ¿tristeza?—. Quiero conocer los pormenores de la verdadera historia de la Caperucita –murmuró más animado.

Tenía que encontrar una salida magnífica a ese relatito antes de que me ganara Edward y yo me quedara con las interrogantes respecto a su vida durante este año y medio que no lo había visto. Al fin y al cabo, lo más relevante de esa historia ya lo conocía. Y ¡Eureka!, una idea me iluminó el pensamiento.

--Ya sé que vamos hacer Edward. Para que los dos tengamos oportunidad de saber del otro y sin llegar a enojarnos, que te parece si jugamos –indagué.

--¿Jugar… a qué?—dudó y de una forma muy aniñada contrajo sus piernas y las entrecruzó como yo.

--Vamos… será enriquecedor y habrá sorpresas –lo animé a aceptar mi idea.

--Explícate, no te comprendo… -dijo mientras fijaba su mirada en mí.

--¡Verdad o reto! –alcé mis hombros e hice un gesto inocente.

--¿Estás segura? Date cuenta de que tienes muchas desventajas al lado mío –me vio de arriba a abajo—. Para empezar tu deteriorada salud –comentó y con su barbilla señaló mi cuello—. Pero si quieres jugar a eso me parece buena idea. Va a ser muy interesante –dijo pícaro.

--Sí, juguemos Edward. Propongo la regla de oro: No se puede evadir la verdad ni el reto. Una vez enunciada la petición no hay marcha atrás –estaba dando pauta a mi condena, también—. ¿Trato hecho? –le extendí la diestra.

¡Por todos los cielos! Ansiaba tocarlo. Y esa había sido la artimaña más sucia que pude haberme inventado. No podía atreverme a tocarlo así como así, no podía, dónde quedaría mi compromiso con Jake, no, no y no. Edward era demasiada tentación. O quizá demasiado celestial.

--Trato hecho –me estrechó la mano. woooow—. Las damas primero por favor –dijo cortésmente, haciendo un ademán con la mano izquierda.

--Gracias.

Tranquilo tonto corazón. No es momento de ser impertinente, pensé. Hora de concentrarse. Tenía que ser bastante astuta con mis preguntas… ¿Por dónde principiar el interrogatorio?

Edward POV

¿Retos? Esta pequeña sirena no tenía ni idea que llevaba todas las de perder ¿o qué?

Me pareció muy mala su elección, pero como buen espectador me dedicaría a observar y a fingir que sus retos eran algo insoportable. Todo con tal de hacerla victoriosa de una guerra cuyo éxito ya era mío.

¿Verdades? No lo creo. Más bien, verdades a medias. Como todo. Ni siquiera ella iba a ser completamente sincera conmigo. Lo intuía con antelación por cómo se mostraba reacia cada que le sacaba a colación a su xoloescuincle. Y aparte, en el bolsillo derecho de mi pantalón había un objeto con el cual no podría lidiar tan fácilmente: la argolla de compromiso.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

capitulo 10 "La llamada"

Nota 10: La musa rockera trae para Uds. las recomendaciones de la semana...Bleeding love de Leona Lewis, When you hurts me the most de Stream of pasion, What have you done? y Frozen de Whitin Temptation y por ultimo Never wanna see you cryde The Verve.



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10. La llamada

Bella POV

Mi mirada reflejaba resentimiento y denuncia. Y con toda lógica y razón humana, ¿cómo no quería que me ofendieran sus palabras? Nadie le pidió que se quedara a verificar mi salud, que armara todo este show para quedar bien o simplemente para mostrar su lastima por mí; debió haberse guardado ese comentario: “me veo obligado”. ¡Qué poco cortés! Por eso mi última declaración fue contundente. Sí, sobreviví a peores cosas sin él y no tenía por qué ocultarlo. Lo único que deseaba esconder frente a Edward era mi cobardía y mi debilidad ante su encanto, por eso debajo de la mesa apretaba con fuerza la diestra, para no claudicar en cualquier… ¡Qué diablos! Mis ojos casi se salen de sus cuencas, apreté los labios, mi cuerpo se tensó por el coraje y la impresión. ¡Edward estaba abandonando la mesa! Si la indignada era yo no él.

Bufé en cuanto lo vi salir del restaurante. De nuevo me abandonaba sin ninguna explicación y de la manera menos apropiada. La herida de antaño se desgarró, inmediatamente llevé mis manos a mi pecho y sin querer apreté más de la cuenta la siniestra. El dolor fue insoportable y todavía me atreví a sumarle el del esguince. Quería morir, morir de dolor y de desesperanza. ¿Cuándo acabaría mi mala racha? Las lágrimas se agolparon y no pude disimular mi sentir, pues el collarín me entorpecía los movimientos. Me costaba respirar, el hueco en el pecho parecía un hoyo negro, tragándose todo a su alrededor y dejando sólo la oscuridad.

Maldito pasado, primero vienes y te estampas en mi cara y ahora me hieres.

Las lágrimas resbalaban por mis pómulos con una trayectoria definida. Cerré mis ojos para evadirme del mundo, no quería ser parte de él si me lastimaba tanto. Sentí demasiado bochorno por el esfuerzo de llorar. Por dentro tenía el ácido carcomiendo mi corazón. Todo en mi vida era un asco: mi papá me odiaba, Jacob me odiaba, mi futuro apestaba, ¡yo me odiaba! Y ahora, el vampiro por el que tanto anhelaba también me odiaba. Respiré hondo, sollocé y apreté mis parpados.

--Tú no eres de las que lloran –murmuró y rozó mi mejilla caliente con su frío tacto.

Di un saltito en mi asiento y después abrí los ojos. Mis pestañas estaban húmedas a más no poder. Edward volvió a pasar su mano, pero esta vez del otro lado. Arrastró la silla a un lado de la mía, ya no enfrente como en un principio, sino a un costado de mí. Tomó una servilleta y envolvió algunos de sus dedos en ella, luego recorrió mi cara con ésta. Secó de mi cara las lágrimas, que derramé sin control, de una manera extremadamente tierna; jamás, y puedo jurarlo, había tenido un gesto tan delicado conmigo. Verlo tan de cerca y sentir sus manos demostrándome cariño me aturdió, me hizo olvidar que hasta hace unos momentos lloraba intensamente como la tormenta que me trajo a él.

--Eso es… cálmate Bella, no llores –dijo tranquilo—. Nadie ni nada se merece tus lágrimas –susurró y buscó mis ojos con su dorada mirada.

Con un movimiento suave de su mano retiró el cabello que me estorbaba en la cara, atorándolo detrás de mi oreja. Fijé mis ojos en su rostro. El silencio se prolongó un buen rato. Ambos necesitábamos reconocernos y la afonía de nuestras almas era el perfecto lenguaje.

Sabía que sufría, de alguna forma, por no escuchar mis pensamientos, pero también veía que gozaba de ese mutismo, pues, al igual que yo, teníamos rasgos en la cara que iban a decir más que mil palabras o pensamientos –en su caso—. Además reitero la idea original que nos mantenía sin conversación: “¿cómo se supone que se inicia una plática con tu ex?”.

Edward POV

¡Dios perdóname por lo que voy hacer!, pensé y me di la vuelta. Allá iba otra vez a desafiar a mi propia naturaleza. A ganarme mi bien merecido lugar en el infierno.

Antes de abrir la puerta del vestíbulo respiré hondo el aire de la calle y lo exhalé lentamente, quién sabe hasta qué hora podría volver a hacer uso de mi sentido olfativo. Entré al hotel y me dirigí a la entrada del restaurante. Pasé sin que me viera la hostess, ya bastante tenía por hoy con Jeniffer como para mediar los flirteos de esta mujer.

Me arrepentí tanto de haberme levantado de la mesa cuando vi a la distancia a Bella en pleno llanto; su acción me dejó pasmado, sin movimiento alguno, sólo observando sus reacciones. Intentando distinguir el origen de su pesar. Fue desagradable escuchar como no podía respirar y ver que sus pequeñas manos oprimían su pecho de esa forma obsesiva. Eso me recordó una hipótesis que formulé mientras que iba por su ropa: las cosas no andaban muy bien en su vida y huía de sus problemas.

En la charla que sostuvimos en la madrugada me dio a entender que su amado perro se molestó con ella, esa era una razón, pero no la única. No podía estar llorando así por un… por un niño, o quizá… yo no lo concebía suficiente. Cerró sus ojos dejándose sucumbir en la nada. Su cara tan angelical se sumergió en las oscuridades y se ensombreció. El dolor que la atenazó de momento me retorció mi fuero interno. ¡Cómo no iba a reconocer esa expresión! Si la experimenté en carne viva unos meses atrás.

La angustia por obtener el beneplácito de su voz pasó a segundo plano cuando vi lo frágil y susceptible de su personalidad aflorar en esas incesantes lágrimas. Con sigilo me acerqué a ella, cuidé que no la fuera a incomodar mi presencia. ¡Dios perdóname por lo que voy hacer!, pensé nuevamente yme incliné para tocar su tersa mejilla con mis dedos, en un intento de borrar aquella marca de dolor.

--Tú no eres de las que lloran –murmuré.

Bella se sobresaltó y abrió los ojos, tirando el manto de tinieblas que la envolvía; era mágica, con una inocencia bendita aún a flor piel. En seguida, pasé mi mano por su pómulo derecho para quitarle las lágrimas restantes. No opuso resistencia, era buena señal, al menos no me volvería a ignorar como en las horas anteriores.

Alcancé la silla donde me había sentado y la coloqué a un costado de ella. Necesitaba estar apoyándola en ese instante y supuse, por los pensamientos que he escuchado durante casi un siglo, que requería de acercamiento. Lo menos que le beneficiaba era la soledad o la distancia si se hallaba vulnerable. Me senté con la expectativa de conducir favorablemente su estado de ánimo a uno más sosegado; podía, si quería, utilizar los dones que mi naturaleza me dotaba, pero era muy pronto mejor simple y sencillamente me acomodé a un lado de ella.

Observé la mesa y una servilleta llamó mi atención. Quería hacerlo… pero ¿si a ella le parecía atrevido? Me mofé de mí mismo por dudar tanto mis acciones. Al fin y al cabo, ¡ya qué más podía perder! Si ya la había perdido a ella… así que si ésta era la última ocasión que la veía tan cerca, ¿por qué no tener un poco de delicadeza con Bella?

Aquí vamos…, pensé y rescaté la servilleta del servidor, la desdoblé para poder acomodarla entre mis dedos y me aproximé a su carita. Decidí que mi actitud sería lo más natural posible, pero al percibirla a centímetros, y sin las barreras que habíamos construido para protegernos de este encuentro, la ternura y el cariño se me desbordaron de cada nervio de mi cuerpo, lo que ocasionó que fuera más despacio el movimiento de mi mano y alargara la tarea. Secarle los rastros de las heridas que su alma dejaba con cada gota que derramaban sus ojos infinitos me parecía redentora.

Sin pretenderlo conscientemente la guié a hipnotizarse por el influjo del veneno vampírico, pero no me arrepentí, pues dejó de sollozar y se normalizó su respiración.

--Eso es… cálmate Bella, no llores –dije tranquilo—. Nadie ni nada se merece tus lágrimas –declaré y busqué su profunda mirada chocolate.

Un mechón de su cabello le estorbaba en su dulce rostro y no quería que nada se interpusiera entre nosotros, al menos por esos minutos… Con mi mano retiré ese estorbo, además que sirvió como pretexto para volver a sentir su tibia piel. Adapté la forma del mechón a su cabeza y lo sujeté detrás de su oreja con el objetivo de no volverlo a ver cerca de los ojos de mi razón de existir.

Regresé a tomar posesión de la mirada de Bella, quien ya fijaba su atención en mí. Fue muy fácil apartar al mundo que nos rodeaba de ahí. Concentrarme en mi ex novia y en aquel pedazo de cielo retorcía cualquier ley de gravedad, porque nos atraíamos vertiginosamente y sin limites. Para bien… para mal… o quizá para irse de mí.

La paz que reinaba, a todo lo ancho, por ese silencio, ponderó la sensación de añoranza, pues con ella –debía admitirlo— hasta en eso era única para mi existencia; con Bella descansaba y hallaba mi refugio del viciado mundo de los humanos. Ya no me importaba si no me decía qué pensaba, ni si me iba a hablar, con que me permitiera verme reflejado en sus pupilas era, por mucho, la mejor de las satisfacciones. El presente no existía en ese gesto; Mi Vida no se había ido con un lobo y yo nunca fui cobarde. Los dos estábamos mirándonos como siempre, en su habitación, nuestro amor no se había transformado en mimos para un cachorro y ella seguía amándome como hasta hace un año.

El pensar en Bella así me inventaba una felicidad embriagante, pero verla enfrente de mí me enloquecía. Debía de contenerme tanto para no abrazarla. Olvidé hasta el veneno que constantemente se juntaba en mi garganta. Estaba irremediablemente enamorado de ella. Humana o no… Bella era… Era Mi Vida.

El pertinente mesero se acercaba peligrosamente a destruir la burbuja que Bella y yo estábamos gozando. Así que en cuanto escuché sus comunes pensamientos me aparte lenta y pausadamente de Bella. Le rocé una vez más la mejilla y le regalé una media sonrisa. Era un tramposo, pero sabía que eso la distraería en lo que el joven llegaba a pedir la orden. Y así fue, Mi Vida tuvo una aceleración descomunal en su corazón, de antemano no esperaba que fuera una reacción a mi favor, mas apostaba a que estaba confundida con mis estados de ánimo tan cambiantes.

--Buen día ¿están listos para ordenar? –dijo sin el menor atisbo de educación.

--Sí –dije y fui interrumpido velozmente por Bella.

--Noooo –respondió agresiva y giró para verme—Típico en nosotros, tú dices sí, yo no y viceversa –reclamó feroz e hizo un puchero.

Volvió a virar, pero ahora en dirección al mesero.

–Él paga –refunfuñó y apretó los labios.

--¿Tienen servicio a la habitación? –pregunté tratando de ignorar la reacción de Bella.

--Sí, claro, de hecho puede pedir la orden aquí o hacerlo desde su habitación –dijo el interpelado.

--Perfecto. Muchas gracias; pediremos desde el cuarto –me levanté de la silla, tomando la mano derecha de Bella para incitarla a pararse y acompañarme sin berrinche alguno.

Su cara decía muchas más cosas de las que estaba dispuesto a leer. Cuando estuvimos en la salida del restaurante, en el lobby del hotel, la solté y volteé a enfrentarme con lo que me tuviera preparado.

--¿Habitación? –arqueó una ceja.

--¿Te negarás? –cuestioné burlonamente—. Yo pago –arremetí molesto. Era la oportunidad exacta para evidenciar el comentario de mal gusto que había hecho minutos atrás—O es quizá que ahora sólo te dejas consentir por enormes perros…

--¿Eh? –entrecerró los ojos queriendo entender mi chiste privado.

Estaba descifrando el significado de mis palabras cuando las puertas del elevador se abrieron y de repente la empujé adentro de éste. De todas maneras se iba a negar y yo la terminaría llevando. Entonces, ¡cuál sería la gran diferencia!

Bella POV

Literalmente me jaló hasta un cuarto, del cual ya tenía la llave. Embustero, pensé con alegría porque de una u otra manera se encargaba de mí.

Pues bien, allí estaba yo, sentada como una niña esperando a que le dijeran que ya era hora de marcharse. Maravillada de todo lo que él había hecho por mí, ya que mis pertenencias, es decir: mi mochila y el casco de protección para la moto estaban acomodados en uno de los sillones de la habitación.

Me invitó, con esa cortesía de los años de mi abuelita, a tomar asiento, mientras él pedía quién sabe cuánto en alimentos y bebidas que no consumiría.

Observé cada detalle de la estancia de ese enorme cuarto porque sencillamente era una delicia ver esos acabados del siglo XIX. La puertecilla que daba paso al balcón estaba preciosa, era de madera y estaba pintada de blanco, los grabados que la adornaban eran de tono dorado, y al parecer se abría en dos. Alrededor eran todos los tonos parecidos a ese peculiar mueble. Por mi parte, el dorado estaba genial. Había rosas blancas adornando una mesita de centro.

Edward se encontraba en la otra habitación. Me encantaba ser atendida tan minuciosamente por él, a decir verdad, si Edward no me hubiera jalado hasta acá yo hubiera venido por mi propia voluntad; porque después del mágico cruce de miradas, necesitaba preguntarle algunas cositas, pero al parecer su plan iba en grande, pues desde antes apartó el cuarto y ahora se disponía a darme un banquete.

Me levanté del sillón y fui a revisar mi mochila. Lo primero que salió a luz fue mi celular.

¡Jake! –me preocupé.

Al instante prendí el celular, necesitaba que no se alarmara por mí o de lo contrario saldría a olfatear mi aroma y llegaría hasta aquí. Un escalofrío invadió todo mi cuerpo al recordar al lobo cobrizo saltar encima de mí ¡por el mínimo olor de unas fotografías! Jamás entendería razones al ver a Cullen conmigo; pensaría que escapé para verlo y se pondría furioso. ¡Lo mataría!

¡Oh por Dios, la ropa!

Ahora sí estaba metida en líos. Porque indudablemente el olor a vampiro iba a estar adherido a mí como la piel misma, y sin contar las veces que ya me había dejado tocar por Cullen.

Tranquilízate Bella, cálmate, no pasa nada—dije para mis adentros—. Antes de regresar a Forks pasas a una tienda de ropa y te compras un nuevo vestuario…

Mi mente decía eso y con justa lógica, pero mi instinto me decía que no sería suficiente y que los problemas con Jacob aumentarían considerablemente. Como por telepatía o quizá conexión extrasensorial, el celular empezó a vibrar y me asustó muchísimo, mas no hice ruido ni movimiento, sólo mi corazón podría delatarme ante Cullen.

¿Le contesto o no?, pensé desatinadamente por la premura de hacerme de una buena excusa para justificar mi salida, mi estancia y mi negativa por la ayuda que me iba a ofrecer. ¡Diablos Bella, se valiente! Respiré hondo y contesté con titubeo.

--Hola.

--Bella, ¡gracias a Dios! ¿Dónde estás? –dijo entusiasmado al escuchar mi voz.

Fruncí el ceño y me giré para sentarme en sillón, pero no pude concretar mi acción porque me espantó la presencia de Cullen, quien se hallaba recargado en el umbral de la puerta que daba al dormitorio. Me observaba con cautela sin igual, ¿desde cuándo? No lo sé, pero me avergoncé. Le vi dos segundos los ojos y luego bajé la mirada. Respiré profundo, los nervios por el presente y por la reacción de mi novio me encaminaron a tomar la decisión de salirme del cuarto. El balcón era la perfecta opción. Así que me encaminé para allá.

--Permíteme un segundo –pedí con un tono de voz que asemejara tranquilidad.

Me di la vuelta sin ver a Cullen y abrí la preciosa puerta del balcón y me escabullí, no sin antes volver a cerrar. Era absurdo, lo sabía, ya que aún existiendo veinte puertas de por medio, él me escucharía casi como si estuviera a su lado. Esperaba no decir algo que me delatara, que diera indicios de mi compromiso con otra persona. ¡Más absurdo!, sí, sí, pero no quería perderme la oportunidad de volver a sentir que, tal vez, a Edward le interesaba.

--Antes de cualquier cosa: lo siento, estoy doblemente apenada contigo, discúlpame –supliqué mientras me recargaba en el barandal—. Como ya has de saber, me peleé con Charlie, no pensé con coherencia y todo fue tan rápido que yo…

Interrumpió mi discurso.

--Respira Bella, no hace falta que me pidas disculpas –hizo una pausa para bajar su tono de voz—. Me tenías muy preocupado, ¿dónde estás?

--En Kalaloch. Pero te voy a pedir que no le vayas a decir a Charlie, no quiero un convoy entrando en mi búsqueda –murmuré, pretendí que cierto vampiro no se enterara de aquello.

--Está bien, por eso no te preocupes –dijo tratando de calmar mi angustia. Mi Jake era tan bueno. No lo merecía.

--Gracias.

--¡Sí que llegaste lejos mujer! Me da gusto que puedas tomar un teléfono en tus manos –se burló estúpidamente, pues si hubiera sabido que sólo con una mano podía, no estaría tan contento— ¿Cuál es el siguiente paso para concretar tu rebeldía?

--Muy gracioso, si supieras lo que me llevó a hacer esto no te reirías –lo regañé y también le eché la indirecta del verdadero problema que me llevó a huir de casa.

--Ya, ya –utilizó su tono de aburrimiento más común para hacerse el desinteresado—, el oficial Charlie me hizo el mismo comentario, me imagino que tuve un poco que ver en ello, ya después me contarás con detalle, mejor dime: ¿quieres que vaya para allá?

Upssss. Perdóname por lo que te voy hacer cariño, pensé y me lancé a destruirle más el corazón.

--¡NO! –Exclamé, subiendo dos decibeles el tono de mi voz, que hasta ese momento era como un susurro--. No es la mejor idea. Es que... –vacilé y me arrojé al mar de las mentiras. Al paso que iba esto se convertiría en océano—Charlie te seguiría.

--Cálmate, cálmate, no podría. A menos de que siguiera a un enorme lobo, y con la velocidad que tiene su patrulla, dudo mucho que me mantuviera el paso –se rió, la parecer se lo tomó con mucho regocijo.

--¿Lobo? –dije dubitativa—mmmm ¿Un enorme lobo? –musité, pero en realidad mi mente divagaba en la analogía entre el lobo y… el “enorme perro”.

¡N-O P-U-E-D-E S-E-R! Edward lo sabía, pero ¿cómo? Estaba anonadada por el descubrimiento cuando Jake siguió.

--Sí, un lobo ¿Bella qué pasa?, ¿acaso te golpeaste con algo y sufres de amnesia temporal?

--Ay no, perdón, deducía algo –dije apenada—. Como sea, escúchame: te pido que me des un poco de crédito, un poco de confianza –reclamé—, ¿quieres?

--S-Sí, aunque te pediría que fueras al grano, me empiezas a asustar, ¿qué sucede? –sonó realmente confuso y con cierta molestia.

--Nada, no sucede nada, sólo… necesito estar sola un rato más –mentí. Pasaba tanto…—, por eso te pido que no vengas, aún. Te juro que en cuanto me decida a regresar, te marco. No me va a pasar nada –cerré mis ojos para no darme cuenta de lo que estaba haciéndole a Jacob.

--Ok, confío en ti, sin embargo quiero que sepas que te escucho rara, sé que tienes algo más pero no me meteré si no me lo quieres contar; así que hagamos lo que la señorita quiere –reclamó enojado y con mucha razón—. Cuando te decidas a volver me marcas. Estoy exhausto de preocuparme por ti en vano–dijo desilusionado, lastimándome a grandes escalas--. Cuídate.

Y como era de esperarse, me colgó súbitamente. Me quedé ahí un rato más con el celular en la mano. Pensé en el dolor que Jake trató de disimular la noche anterior. Su frustración se me venía encima y me cortaba en pedazos el corazón. Pensaba… veía… sentía y quería a Jacob Black, pero me hallaba locamente enamorada de su rival.

Llené mis pulmones de aire y levanté el rostro, vi por primera vez lo que rodeaba al hotel, que no era más que el panorama hacia la playa de Kalaloch. Exhalé y ansié liberar con ese gesto la culpa que me consumía por estar deseosa de entrar a ese cuarto, cuando a kilómetros mi “alma gemela” sufría por mí.

Edward POV

¡Maldito perro con pretensiones!

Me decepcionaba haber tenido siquiera expectativas positivas para el niño. La escueta declaración: “Estoy exhausto de preocuparme por ti en vano”, denotaba que Jacob no tenía perseverancia ni la pasión suficiente en sus venas; lo convertía en un ser débil al lado mío y más valía que muriera como todos los de su especie en Europa… a manos mías y con muchísimo dolor.

¿Torturarlo, decapitarlo o sanguinariamente asesinarlo? Cuál sería…

domingo, 22 de noviembre de 2009

20 diferencias entre el libro de Luna Nueva y la pelicula

20 diferencias entre el libro de Luna Nueva y la pelicula

¡¡¡ATENCION SPOILERS!!!

Fearnet.com nos tiene un articulo en el que nos muestra las 20 diferencias (que funcionan) entre el libro de Stephenie Meyer y la pelicula de Luna Nueva.

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Si sos fanatico de Crepusculo, seguramente te preguntas en que se diferencia la película del libro. Ahora, te nombramos las 20 diferencias entre el texto de Meyer con el guión de Melissa Rosenberg, quien tuvo un enorme desafio al adaptar la novela de Stephenie a la pantalla grande. Asi que ¿sus omisiones, cambios y adiciones resultan beneficiosos para la película? ¿O todo lo contrario? Si no viste la película, tal vez no te conviene seguir leyendo....¡MUCHOS SPOILERS!

¡Muchos muchachos sin camisa!
Todos queriamos ver un poco de Edward sin camisa en Volterra, ¿pero quien iba a saber que ibamos a ver tanta piel caliente proveniente de los lobos? Menos mal, que los lobos suben tanto la temperatura y explotan cortando sus ropas tan frecuentemente.

Tenemos mas peleas, incluyendo una con los Volturi.
Luna Nueva es conocida por ser una novela con un ritmo muy lento debido a la fuerte depresion de Bella. Asi que es algo bueno que la película provea estas peleas y escenas de persecución para avivar un poco las cosas. Nuestra favorita: la escena en el que el Volturi Felix le pega a nuestro hermoso Ewdward, un arte de la película.

En vez de hablar con ella misma, Bella le manda mails a Alice.
En Luna Nueva, como en todos los libros de la saga, hay un uso frecuente de la voz interna de Bella para guiar al lector sobre lo que ella esta pensando. En Luna Nueva, Bella le escribe mails a su perdida mejor amiga Alice, para tratar sus problemas. Seguimos escuchando la voz de Bella pero son claramente disfrazados como mensajes para Alice, y suena mucho menos a “Vampire Diaries”.

Bella no está (tan) abatida como en el libro.
Gran parte del libro se dedica a contar como Bella tiene el corazon roto y pasa por meses y meses de depresión, asi que es algo bueno que en la película esté condensado este periodo perdido. Los criticos se quejan de que Bella pasa mucho tiempo mirando al espacio, suspirando por Edward; si solo supieran cuanto mas sufre en el libro! Menos mal que en el gruión de Rosenberg, Bella logra seguir adelante (casi), en un tiempo relativamente corto de pantalla.

La larga depresion de Bella en un abrir y cerrar de ojos.
Los fans se preguntaban como Chris Weitz iba a resolver los meses perdidos de Bella que en el libro se reflejaban como paginas en blanco. La solucion fue una inteligente escena en donde Bella se sienta quiera enfrente de su ventana mientras la camara se mueve alrededor de ella mostrando como iban cambiando las estaciones en el jardin de su casa. El truco captura su melancolia y es combinado perfectamente con la cancion de Lykke Li “Possibility”.

Edward no esconde las fotos de Bella.
En el libro, cuando Edward decide romper la relacion e irse del pueblo, tambien entra en la habitación de Bella y esconde sus fotos asi ella no tiene ningun recuerdo de la existencia de el; un abandono completo. En la película, lo vemos a él en su cuarto, pero no hace nada con sus fotografias, hubiera sido algo innecesario.

Jacob le regala a Bella un “atrapasueños”Una nueva escena en la película es la de Jacob regalandole a Bella un “atrapasueños” para su cumpleños. Esto mata a dos pajaros de un tiro: el hecho de que le diese a Bella un regalo cuando Edward no puede y que le diese un abrazo enorme justo enfrente de Edward.
Bella cuelga el atrapasueños en su cama pero desafortunadamente no funciona para alejarla de sus pesadillas.

Bella monta una motocicleta en One Eyed Pete.
En el intento de salir un poco mas al irse a Port Angeles con Jessica, Bella se ve en una situación peligrosa cuando acepta que la lleven en motocicleta para seguir viendo sus visiones que tiene de Edward. En el libro, ella para antes de hacer cualquier cosa, pero en la película, ella toma un viaje en motocicleta con un completo extraño. ¿Cuan aburrido hubiera sido si se hubiera parado a mitad de camino y vuelto a la seguridad?

¡Mas de Anna Kendrick!
Ademas de darle la primer escena de peligro a Bella, la escena de la motocicleta tiene otro proposito: dejar que Anna Kendrick brille. Como Jessica, Kendrick una vez mas se roba todas las escenas en la que está. Y el tonto episodio de Bella con la motocicleta le da a Kendrick uno de los dialogos mas vivos de la película.

Dos palabras: ¡Face Punch!
Ademas del genero zombie, Luna Nueva tiene algo para decir acerca de las estupidas películas de accion. Una de las mejores cosas agregadas involucra a Bella, Mike y Jacob en una popular (y falsa) película llamada Face Punch.

Las visiones de RPattz bailan en la cabeza de Bella.
Mientras que las alucinaciones de Edward en el libro son puramente una voz, eso no servia para nada a la película. Asi que Weitz inyecta mucho mas de Rob Pattinson durante la ausencia de Edward, riquisimas visiones que vienen como humo de cigarillo.

Victoria definitivamente está en el agua.
Cuando Bella se está ahogando luego de haberse tirado en Luna Nueva, claramente vemos a Victoria nadando hacia ella justo cuando es sacada por Jacob. Eso es algo que quedó ambiguo en el libro. Y quedó mucho mejor de esta manera porque da la idea de que Bella realmente está en peligro y un poco mas de accion para Rachelle Lefevre.

¡Bella le pega a Paul!
En una pelicula llena de peleas entre lobos y vampiros, está bueno ver que Bella tambien se mete un poco en la acción. Enojada porque piensa que le han lavado el cerebro a su amado Jacob, Bella confronta a la manada y le pega a Paul. Obvio, parece algo que Bella no haria, pero al menos, Bella es agente de la accion y no actua simplemente como las personas de su alrededor dicen. Ademas, eso hace que Paul se transforme y Jacob lo haga en medio del aire, dejando libre el gran secreto Quileute.

Las pinturas de los Volturi cobran vida.
En vez de esperar hasta el final para conocer a los Volturi, tenemos un vistazo de ellos en la pintura de Carslile y cuando estas toman vida mientras que Edward le explica la historia a Bella.

Victoria ataca a Harry Clearwater
Mientras que siguen los rastros de la manada, y sigilosamente tapandolos, Harry Clearwater sufre un ataque al corazon en medio del bosque. Pero en la película, vemos que su ataque viene de un shock sufrido por un ataque de Victoria, quien es vista persiguiendo a Charlie desde los arboles. Este cambio permite que se que se haga un persecución a Victoria terminando en su salto al acantilado, justo cuando Bella tambien se tiraba.

Luna Nueva es un poco mas divertida
Hay mucho mas humor en Luna Nueva, lo cual era necesario en esta entrega. Con los humanos Jessica, Mike y Charlie se le añade un poco de humor a las escenas de la sombria Bella.

Jacob y Bella casi se besan, ¡dos veces!
Luna Nueva es todo acerca de Jacob, asi que Rosenberg se lo retribuyó no con una sino dos casi besos. Si miras atentamente, sus labios se tocan la segunda vez.

Jacob y Edward se enfrentan en el bosque
Si leiste Luna Nueva, esperas una tensa discusión entre Jacob y Edward. Pero Rosenberg le añade un poco mas de jugo al ponerla justo antes de un punto clave y ademas, le da otra oportunidad para que el furioso Jacob se transformara.

¡Edward le propone casamiento!
Rosenberg guardó lo mejor para lo ultimo, dejando a Bella y a nosotros con el mayor momento de tension abierto. Esto funciona muy bien cinematicamente hablando ya que nos guia automáticamente a la proxima película, ¡Eclipse!

La vision de Alice (el mayor spoiler con respecto a las proximas películas de la saga)
Cuando Aro ve las visiones de Alice, el nos deja con el conocimiento de que Bella en algun momento se va a convertir en vampiro. Como un recurso especial, la película nos muestra la vision de Alice en la que Edward y Bella corren por el bosque y automáticamente nos damos cuenta que esencialmente son los adelantos de algo con la inicial “A”.

Dicho esto, hay algunos cambios que no funcionan tan bien. El cambio de humor de Jacob que trae a una violencia fisica con el pobre Mike Newton dentro del cine parece algo que está fuera de personaje. Luego, en la película, cuando el telefono suena en la cocina de Bella, Jacob definitivamente sabe que es Edward el que llama (mientras que en el libro el creía que habia sido Carlisle), lo cual hace que Jacob luzca como un completo idiota.

Si notaron algunos otros cambios, por favor no dudes en dejarlos en un comentario!

Trailer de la pelicula THE YELLOW HANDKERCHIEF

Trailer de la pelicula THE YELLOW HANDKERCHIEF

Gracias a Youtube traemos el siguiente Trailer de la película THE YELLOW HANDKERCHIEF en donde Kristen Stewart actúa al lado de William Hurt, Maria Bello y Eddie Redmayne.


"la verdadera historia de twilight y new moon" (peliculas)

Es Twilight en América

De Times les traemos el siguiente artículo sobre Twilight:

Todo empezó con un sueño. No fue el gran sueño americano- Stephenie Meyer, una esposa mormona de 29 años que vivía en Arizona, no estaba sentada en casa viendo como ser la próxima mega autora de best sellers. Fue una clase diferente de sueño.


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En la mañana del 2 de junio del 2003, Meyer se despertó con una imagen en su cabeza, de una joven mujer y un vampiro, hablando, en un prado. Ella no quería olvidarlo, así que lo escribió. Luego ella siguió escribiendo. Algunas veces tienes el sueño, y otras el sueño te tiene a ti.

Todos saben donde termina la historia. Meyer ha vendido 45 millones de libros en Estados Unidos y 40 mi llones más alrededor del mundo. Todos sus libros juntos han pasado 235 semansa en la lista de New York Times best- seller, 136 semanas como el número 1. La versión de Twilight, la película, que llegó hace un año, hizo $350 millones. New Moon apareció en noviembre 20, y la tercera parte, Eclipse, llegará a los cines el próximo junio.

Pero ¿que pasó entre el inico y el final? ¿Cómo el sueño se convirtió en una franquicia mundial? Esa es la parte que no todos saben.

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Twilight Falls.

La mujer que promocionará a Meyer, Megan Tingley, le fue dado el manuscrito en noviembre del 2003, antes de que se fuera a un vuelo a California. Ella no espera grandes cosas. Ella nunca escuchó de Meyer. Nadie. Tampoco era una fan de los vampiros.

Pero pasó todo el vuelo entero fascinada por el bonche de 600 páginas de papel. "Seguí pensando, bueno, ella posiblemente no pueda sostener esto" Tingley recordó. "Todo el libro va a caer. Ella es escritora por primera vez. Estuve con un colega, y él estaba tratando de dormir, y yo le seguía manteniendo despierto y leyendo los pasajes para él. "

Aunque fuera un borrador- de regreso Bella y su novio "no muerto" Edward se casaron al final - al tiempo que ella salía del avión, Tingley estaba desesperada por comprarlo. Pero era un viernes, y todos se habían ido. " Así que dejé muchos mensajes de regreso a Little Brown y con su agente y dijo"Llamame el lunes. ¡Tenemos que hablar!" ella dijo. "Le marqué el lunes de una calle en San Francisco con mi celular".

Una vez que Tingley compró el libro, ella tenía que ver que hacer con él. Por ejemplo, ella tiene que darle una portada. "¿Debería ser horror?" se preguntó a sí misma. " ¿O deberíamos interpretar un romance?Pero si interpretamos un romance, perdemos a los chicos. Muchas de las lectoras lo encontraron muy erótico, pero es un libro, y es muy casto. Se trata de anhelo. ¿Cómo capturas eso? " Un día, el director de arte sugirió manos. Sólo las manos - se podrían mostrar las venas, que sería agradable y vampírico - y que podría estar sosteniendo algo. Algo que podría sugerir anhelo. La tentación. Una manzana. Bingo.

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Little Brown publicó Twilight el 5 de octubre de 2005. Se imprimen 75.000 ejemplares, un número generoso pero no estupendo. "Todas las señales estaban allí, pero al principio eran modestas," dice Tingley. "Las ventas seguían aumentando un poco más cada semana.No es un fenómeno gigantesco de la noche a la mañana - Creo que la gente piensa que ahora, pero no fue así." Lori Joffs, una ama de casa en Nashville, leyó el libro tres meses más tarde. Al igual que Meyer, ella es una mormón, pero ella se quitó de leer el libro porque no pensaba que un escritor de mormón podría hablar de vampiros. "Leí toda la noche, cierro el libro, tomé aire y lo abrí de nuevo para volver a leer varios capítulos", dice ella. Joffs fue a buscar en línea para otras personas que sintieron lo mismo, pero no encontró a muchos. Así que se levantó la propia página web, la Twilight Lexicon, que ahora atrae a más de 50.000 visitantes al día.

Luna Nueva se publicó el 6 de septiembre de 2006, menos de un año después de Twilight. Little Brown imprimió 100.000 ejemplares, un modesto aumento, pero la empresa se dio cuenta que algo había cambiado. Las versiones preliminares fueron apareciendo en eBay por cientos de dólares. Lecturas de Meyer se convertían en escenas de la mafia. "Estábamos fuera de Filadelfia en una suburban de Barnes & Noble," Tingley dice. "Los niños habían estado saliendo la escuela para obtener estas entradas y esperar en la fila para siempre. Cuando Stephenie salió, estas chicas a mi lado empezaron a temblar, a llorar y agarrarse entre sí. Era una locura ... era como los noticieros de los Beatles o Elvis. " Cuándo Eclipse salió un año después, el editor sacó un millón de copias.

Beatlemania es la comparación que hace que todo el mundo, pero Twilight se parece más a los Beatles a la inversa. Beatlemania fue una reacción a la de botones, sexualmente reprimida de la cultura pop de la década de 1950. Twilight es una reacción a la reacción - es un retiro de la conexión de la cultura hedonista que engendró la revolución sexual. Nadie se conecta en Twilight.

Meyer puso de nuevo el sexo bajo el suelo, transformado de nuevo en anhelo, donde se convirtió, paradójicamente, exponencialmente más poderosa. "Para mí, el atractivo del vampiro es seguro la sexualidad", dice Melissa Rosenberg, quien ha escrito los guiones de todas las películas de Twilight. "Es el ideal romántico final. Tienes el encanto del peligro. Y sin embargo, sólo hay hasta donde puedes ir".

Ídolos de Twilight.
En retrospectiva, es sorprendente el tiempo que tomó el sonido de cientos de miles de jóvenes adolescentes histéricamente tratando de llegar a Hollywood. La primera visión que la directora Catherine Hardwicke tuvo de Twilight llegó en Sundance del 2007, donde los fundadores de la recién independiente Summit Entertainment le mostraron un guión. Se había trabajado tan a fondo sobre la Paramount que era prácticamente irreconocible. "Tenían a Bella como una estrella del atletismo", Hardwicke recuerda. "Luego había agentes del FBI - los vampiros que emigrarían hacia México cada año, y los agentes del FBI en Utah persiguiéndolos. Terminaron en una isla, persiguiendo a todos a su alrededor en motos de agua."
Pero Hardwicke vio algo allí, y ella lo quería. Leyó los libros de Twilight. Luego arrojó el guión de Paramount lejos y llamó a Rosenberg, que trabajó con la Summit anterior, y que ellos iniciaron. También comenzó la búsqueda de su pareja principal.

Hardwicke vio a Kristen Stewart en Into the Wild, en la que Stewart hace una breve aparición pero con patinadora seductora menor de edad. Hardwicke voló a Pittsburgh, Pensilvania, donde Stewart estaba haciendo Adventureland.

"Pasamos cuatro horas de trabajo en las escenas y correr tras las aves en el parque y actuando. Al día siguiente, cuando vi la película, yo sabía, sí, tiene que ser. Ella es Bella". Fue un buen partido para Stewart también. "¡Fue como, wow!" la actriz recuerda. "Yo quiero actuar así todo el tiempo!"

Edward no era tan fácil. "La expectativa era muy alta," dice Hardwicke. "Cada dos páginas hay un comentario acerca de lo hermoso que es ... me encontré con todos estos chicos, me han parecido bastante buenos, pero no tienen esa cualidad especial de que estuvieran vivos durante 105 años". Se llevó a Robert Pattinson y otros tres actores a su casa en Venice, California, para ejecutar las líneas con Kristen.

Interpretaron la escena de la clase de biología en el comedor. Se trasladaron los coches fuera del garaje y se hizo la escena allí de ¿Cuánto tiempo has tenido 17?". Entonces hicieron la escena del beso en la cama de Hardwicke. "He actuado como un chico que se está derrotando a sí mismo," dice Pattinson. "No creo que nadie lo haya hecho así. Supongo que intento pasar por alto todos los aspectos de confianza en el héroe de la historia." Funcionó. Stewart y Hardwicke han vendido.

La venta de Pattinson a Summit fue difícil. No era una estrella - su papel más importante era como Cedric Diggory en Harry Potter y el Cáliz de Fuego - Y él no se veía como una estrella. "Él estaba revuelto", dice Hardwicke. "Era un peso diferente. Su pelo era diferente y teñido de negro [que acababa de actuar a Salvador Dalí en Little Ashes]. Él era todo descuidado. El jefe del estudio, dijo: '¿Quieres lanzar este tipo como Edward Cullen? " Dije sí. Y él dijo: '¿Crees que puedes hacer que se vea bien? Le dije que sí, lo hago. "

Por todas las cuentas, la química entre los dos fue intensa, tal vez demasiado intensa. "Después de que le hice la audición, le dije a Rob, ni siquiera pienses en tener un romance con ella", dice Hardwicke. "Ella tiene menos de 18 años. Serías arrestado". Fue el comienzo de la vida real de lo que ellos no son ellos en sí, ellos, no se especularon de que ahora es una trama secundaria en curso de la historia de Twilight"

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"Yo no tenía una cámara en la habitación de hotel. No puedo decir", dice Hardwicke. "Pero en términos de lo que Kristen me dijo directamente, no sucedió en la primera película. Nada de cruzar la línea, en la primera película. Creo que tomó mucho tiempo para darse cuenta de Kristen, OK, tengo que dar una oportunidad y realmente trato de estar con esta persona ".

Summit dio Hardwicke 48 días y $ 37 millones para hacer Twilight. Eso no es mucho, sobre todo en retrospectiva, pero nadie sabía si la popularidad del libro se traduciría en éxito de taquilla. "Sisterhood of The Traveling Pants, Que fue un éxito, "dice Hardwicke", pero hizo $ 30 millones con este tipo de base de fans". Esto condujo a algo de improvisación. En el libro, la escena crucial entre Bella y Edward en el estacionamiento de la escuela, que sucede en un día de nieve , pero la nieve es cara. "Así que la nieve se convirtió en la lluvia. Y luego tuve que cortar con la lluvia, y demostrar que había llovido con algunos parches falsos de hielo de plástico ".

Resultó que, podría haber surgido de la nieve. Twilight abrió con $ 69 millones - el mejor estreno de una película dirigida por una mujer.

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New Moon apareciendo.

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Pero cuando llegó el momento de filmar la secuela, Hardwicke se opuso. Summit estaba presionando fuertemente para obtener la nueva película con rapidez, para mantener el momento, y fue despedida. Entró Chris Weitz, que no era, por su propia admisión, la elección obvia. "Hubo una cantidad razonable de escepticismo cuando me hice cargo de la segunda película," dice. "Yo entiendo eso. Dirigí American Pie. Yo estaría preocupado también. "Pero después de 2 ½ horas de conversación telefónica con Meyer - una fan de la película de Weitz About a Boy - ella le dio su bendición.

Para New Moon, Weitz tenía más dinero, cerca de $ 50 millones, pero de alguna manera había una tarea más difícil. No sólo tenía que permanecer fiel a los libros de Meyer, pero también tenía que seguir el tono de Hardwicke en Twilight. Hasta cierto punto. "Yo quería que se viera más antigua que la primera película," dice. "La película de Hardwicke fue muy contemporánea, muy elegante. Muy inmediata. Eso fue genial. Pero yo no. Soy más a la antigua. Lo que quería era una gran epica en pantalla".

Bella(Kristen) & Chris Weitz Pictures, Images and Photos
Otro desafío: Edward estuvo ausente la mayoría de New Moon. En cambio, la película se centra en la relación de Bella con Jacob, el hombre lobo Quileute interpretado por Taylor Lautner. Ayudó que Lautner haya transformado sus abdominales en algo parecido a una armadura para el papel. "Me pregunto si pudo haber sido demasiado una escena sin camisa", dice Weitz. "Por supuesto, una vez que se convirtieran en los lobos, la ropa que llevan puesta se dejaba a un lado. Es un incentivo económico para los quileute desfavorecidos que no tienen que seguir yendo a Target para comprar nuevas camisetas."


Mientras se filmaba New Moon, el cast y el equipo empezó a darse cuenta de como Jacob, Twilight se había transformado. Es un animal diferente ahora: no es una rápido franquicia indie maniobrable, pero un gigante mundial. Los libros han llegado a N º 1 en 15 países. Pattinson acabo de volver de Japón, donde por primera vez, oyó los mismos gritos que recibe en Estados Unidos "Nadie podía hablar inglés enverdad, pero reaccionaron de la misma manera como lo han hecho en todo el mundo", dice. "Incluso el distribuidor estaba diciendo, el público japonés no reacciona de esta manera."

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Es Twilight no sólo en Estados Unidos. La sombra ha caído sobre el mundo entero. "En realidad no se salió de control hasta Italia," dice Weitz - filmó escenas en la colina de la ciudad toscana de Montepulciano. "Las calles estaban llenas de fans. Lo bueno fue que no estaban interesados en obstaculizar la filmación en absoluto. Cuando preguntamos a la multitud de 1.000 personas que guardaran silencio, hubo silencio absoluto. Pero luego, cuando terminabas una toma, había una ronda de aplausos, lo que no sucede en un set de filmación. "

En el corazón de todo esto, Stewart y Pattinson que se han ido de la oscuridad directamente al estrellato. La gente los espera afuera de los edificios. Los tratan de seguir a casa. "En el rodaje de Vancouver, New Moon, intenté algo, "dice Pattinson." Es la única ciudad del mundo donde las capuchas no están de moda. Si vas usando una capucha, vas a la gente enojada. Así que llevaba una capucha, y entonces empezé a escupir en el suelo un poco y hacer un poco de agitación en torno a las personas que estaban caminando. Todo el mundo se pasó al otro lado de la calle ".

Si hay una ironía para el éxito de Twilight, Es esto: la vida como el ídolo en el centro candente de la franquicia de entretenimiento más populares en el mundo no es muy diferente de ser un vampiro. Pattinson se ha convertido en el objeto inmortal de los anhelos desesperados de fandoms en el mundo. Lo que comenzó profundo en el inconsciente de Meyer se ha convertido en la realidad de Pattinson y Stewart. Ellos están viviendo el sueño.

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sábado, 21 de noviembre de 2009

Se estima que New Moon consigue $80 millones ayer en taquilla

Se estima que New Moon consigue $80 millones ayer en taquilla

De Pronetworks y His Golden Eyes les traemos la siguiente información:

Las fuentes estiman que la Saga de New Moon tuvo $80 millones el viernes en tquilla, poniendo un nuevo récord de todos los tiempos en taquilla en un día.
Photobucket

Los números del viernes incluyen previamente lo reportado del récord de medianoche de $26.27 millones.

Estos número no son oficiales y no serán anunciados por Summit hasta después de algunas horas desde ahora.

Rob en Ellen Degeneres Show

Rob en Ellen Degeneres Show

Gracias a kari por los links.

Les traemos los videos de la aparición de Rob en el programa de Ellen.


Kris, Rob y Taylor con Jimmy Kimmel

Kris, Rob y Taylor con Jimmy Kimmel

Gracias a twilight saga fan LJ tenemos los videos de Kris, Rob y Taylor con Jimmy Kimmel

***TRADUCCION PENDIENTE***


Entrevista con el elenco de Luna Nueva

Entrevista con el elenco de Luna Nueva

Gracias a twilight saga fan LJ tenemos los videos de esta divertida entrevista con el elenco de Luna Nueva


Presentacion del show de Jimmy Kimmel con el trio de Luna Nueva

Presentacion del show de Jimmy Kimmel con el trio de Luna Nueva

Gracias a Pattinson Life tenemos la presentación del programa de Jimmy Kimmel en el que introducen a Robert, Kristen y Taylor.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Trailer Oficial de Remeber Me

Trailer Oficial de Remeber Me

Gracias a @_jimmo que nos paso el dato que en el MySpace de TrailerPark ya está el Trailer oficial de Remember Me


Remember Me in HD

Trailer Park | MySpace Video

LUNA NUEVA UN EXITO ROTUNDO!!!!!!!!

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para todos los que ya hayan visto luna nueva espero coinsidan conmigo "LA PELICULA ES UN EXITO" debemos celebrar la espera y el enorme trabajo de weit junto con su fabuloso elenco, cabe mencionar que el libro de luna nueva fue adaptado lo mejor posible a la pelicula dandole escenas que no salen en el libro pero que sin duda alguna la hiciewron mas emocionante.

NO QUIERO ARRUINAR A LOS QUE NO LA HAN VISTO ASI QUE VAYAN CORRIENDO Y DEJENOS SU PUNTO DE VISTA ACERCA DE LO QUE PIENSAN
por cierto el final para mi fue lo mas dramatico jajajajajjajaa amo esa frase.....

ASI BIEN ME DESPIDO DE USTEDES INVITANDOLOS A QUE NOS SIGAN LEYENDO Y AGRADECIENDO POR SUS VISITAS Y COMENTARIOS Y POR SUPUESTO NO OLVIDEN VISITARNOS LOS MIERCOLES Y JUEVES CON LOSCAPITULOS DE LA HISTORIA DE NUESTRA FANTASTICA MIELI JAJAJA BUENO CHICOS NOS LEEMOS BYE GBESITOS VAMPIRESCOS!!!!!!!!

capitulo 9º "vulturi"

Nota 9: He aquí las recomendaciones de mi amada musa rockera (te adoro Vic, ¡¿qué haría sin ti alentándome a escribir con mejor precisión?!, eres mágica... eres mi musa rockera, yeah!!!)Temptations waitsde Garbage y The Mercenaryde Iron Maden.

Por mi parte les paso aquellas que me inspiraron en el trayecto de la escritura: November rain de Guns and Roses y Better than me de mis amados Hinder. Y un plusYou only once live de The Strokes.

Ahora sí están listas... disfrútenlo... a mi Lawlo Cullen (pero tantito eh!!)

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9. Vulturi

Edward POV

Alguna fuerza extraña me convenció para ayudar al pobre humano que se había accidentado, o quizá, posiblemente, lo poco que me quedaba de… humanidad.

Creo que me sentía culpable, pues con lo poco que lo observé concluí que el carro lo había asombrado –y no era para menos—, este auto era una exageración, una más de las extravagancias de mis hermanas, bueno… de Alice. Ni siquiera estoy seguro que le pudiera dar el uso adecuado.

¡Tener un Porsche en América!, ¡qué absurdo! –pensé mientras salía de carro.

Cerré la puerta del coche. Volteé a ver ese resplandeciente tono amarillo, tan parecido a las banderillas que cuelgan durante el verano en Volterra por el festival de San Juan Bautista, a finales de junio… exactamente el último mes en que estuvimos juntos Alice, Jasper y yo. Aquellos tiempos, con sus recuerdos y sensaciones, invadieron mi pensamiento bruscamente.

Italia… Volterra… Los Vulturi…

A días para que acabara junio, mi desesperación me llevó a salir huyendo de América y con toda la intención de ir a parar a Italia. Volterra era el punto clave para obtener el descanso que tanto pregonaba mi alma. Cuando llegué ahí sufría con más intensidad que nunca. Quisiera haber podido llorar en esos días, a lo mejor de esa manera hubiera apagado el incendio que los celos provocaban en mi interior y también hubiera ahogado el agonizante delirio de amor que sufría mi incongruente corazón. Mis miles de pensamientos se turnaban la ocasión para martirizarme con las imágenes que hacía unos días había visto. Necesitaba el descanso eterno para no seguir siendo un hazmerreír de vampiro y los Vulturi eran los únicos que me podían ofrecer lo que con tantas ansias anhelaba.

Cuando me presenté con la trinidad demoniaca: Aro, Cayo y Marco, expuse vehemente mi deseo de acabar con esa inmortalidad innecesaria, sin embargo jamás imaginé en lo que depararía mi destino durante los próximos dieciocho meses. Nunca.

Aro, Cayo y Marco deliberaron a mi favor, dándome aquello que con tanta fuerza pedía, pero no sin antes ser en extremo persuasivos y astutos. Convirtieron una solicitud en un pago, beneficiándose de mi don y en ese instante de mi estado psicológico. Y tras negociar mi deseo con sus objetivos, terminé por acceder a sus condiciones. El trato sería que al cabo de un año y medio de una leal y servicial “ayuda” al clan de los Vulturi me otorgarían mi libertad absoluta; fue así como firmé, sin menor temor, la verdadera condena de mi posible alma y mi deseada muerte. Sin importarme saber de antemano lo que significaba ser un Vulturi. Cualquier precio era poco, en esos tiempos, al infinito goce que la muerte me traería.

Exactamente dos días después que el clan me proclamara un miembro más de “su familia” llegaron Alice y Jasper a Volterra. Me quedé anonadado. Jamás imaginé que Alice hubiera estado al pendiente de mí durante esos meses de agonía; mi actitud con mi familia había sido reprobable y no me merecía tenerlos de mi lado; pero allí estaban Jasper y Alice, quien seguramente en alguna de sus visiones observó lo que había ocurrido y por eso corrió a mi lado en cuanto supo que era un hecho. Ese día me convencí, sin lugar a dudas, de que a ella le dolía más que a cualquier otro miembro de la familia Cullen lo que iba a sucederme. En sus pensamientos sólo rondaba la idea:

No me dejes sola Edward. ¿Quién me entenderá si te vas de este mundo?, ¿somos hermanos, no es así? Y los hermanos no se abandonan…

Esa palabras nunca se me han olvidado, ni las olvidaré, porque después de mi madre y… y… y ella no hay más personas, o seres, en el mundo que hayan alcanzado a tocar las fibras más sensibles de mi corazón.

Ambos sufrían por desconocer el por qué de mi precipitada decisión, sin embargo tenían la esperanza de cambiar lo inevitable. Tanto Alice como Jasper hablaron conmigo hasta cansarse e incluso utilizaron sus dones para convencerme. Nada les dio resultado, así que optaron por no hacerme pesados los últimos meses de mi existencia, dejándome en paz. Jasper se sentía culpable de haber sido el motivo detonador de todo ese desbarajuste y por ende la decisión por la había optado, mas pude hacerlo entrar en razón y liberarlo de toda culpabilidad. Al final prometieron no decirle nada al resto de la familia, al menos la parte de la muerte.

Estuvimos juntos a lo largo de una semana ideando la manera de mantener el secreto seguro, al menos para Carlisle y Esme, no valía la pena hacerlos pasar por malos momentos gracias a mis desafortunadas determinaciones.

En uno de esos días que andábamos por las calles de Volterra fue cuando nos topamos con el nuevo amor de Alice, es decir, el Porsche amarrillo. La obsesión y los pucheros infantiles que le propiciaba a Jasper ante la idea de verse como conductora de un coche así me hicieron reír demasiado, por primera vez después de haber caído en las tinieblas del olvido y del desamor me reía con sincera alegría. Estaba tan agradecido por su apoyo incondicional. Quizá fue ahí cuando realmente me comprometí a regalarle este extravagante carro. Sólo así le regresaría un poco de todo lo que ella me había ofrecido a manos llenas.

Sí… estoy seguro que Alice vio el futuro y supo que se lo iba a regalar yo, pero quiso continuar atosigando al pobre de Jasper con su drama, y todo con tal de observarme feliz por unos minutos.

Ahora que estaba forzado a regresar a América por asuntos de equilibrio vampírico recordé que ésta sería la última vez que vería a mi familia y ellos a mí y por tal razón el Porsche amarrillo que Alice quería debía venir conmigo.

Tras informarle a la parejita que venía en camino, Alice no pudo contener su regocijo ni siquiera con la excusa de volver a estar todos los Cullen reunidos. ¡Pequeña embustera!, cómo si alguna vez se dejara sorprender. En fin, creo que yo podía ser igual de mentiroso y aguafiestas que ella –con la diferencia de que disimulaba mil veces mejor—. La culpa no era de nosotros, la complicidad de nuestros dones nos ayudaba. Ahora que me detenía a divagar en ese sentimiento tal vez ésa era la razón por la que nos manteníamos tan unidos, porque hasta en la distancia nos percibíamos.

Par de locos –pensé irónicamente.

Inevitablemente me reí de mi sensiblería, ¡cómo todos estos meses había añorado su personalidad! Si había alguien en este mundo a quien extrañaba casi a comparación de… de… de ella, era a Alice, sobre todo en mis ratos de penumbra. Pasara lo que pasara en, y con, nuestra familia siempre íbamos a ser más que hermanos.

¡¿Estarás contenta duendecilla?! –pensé con un cierto reclamo.

Momentáneamente apareció frente a mis ojos la deseada epifanía: Alice tenía en su poder mi última milésima parte de humanidad. ¡Eso era! Por eso es que ahora me hallaba en camino al encuentro de un infeliz. Me recordaré reclamarle en cuanto la tenga enfrente –hice una nota mental.

Salí de mi trance al percibir que estaba muy próximo al accidente, el presente regresó finalmente, era momento de concentrarme en la supervivencia real de aquel insignificante hombre. Decidí dejar de respirar, si el humano estaba herido no quería ser informado por mi olfato.

Caminé con la comodidad de mi naturaleza, en menos de seis pasos estuve cerca del accidente.

La lluvia había empapado mi ropa, ok, eso a mí me era indiferente por completo, pero lo único que me podía molestar era que este detalle dañara las vestiduras de piel del automóvil, afortunadamente recordé que traía una manta que los protegería de la humedad.

¡Y eso que yo no veo el futuro Alice!

Esperaba que esto se arreglara rápidamente. Mi estado de ánimo ya no era tan servicial como el de unos minutos atrás; todavía no llegaba cerca del accidentado y ya estaba arrepentido de mi osadía.

El pulso del humano era acelerado, sin embargo no presentaba alteración por hemorragia. A lo lejos pude verificar que no era un hombre como yo pensaba, era una joven, que para mi mala suerte su estructura corporal me hizo sentir una oleada de depresión. El malestar fundó alianza con mis recuerdos más dolorosos de América. ¿A quién trataba de engañar? El único recuerdo estremecedor de aquí era… era… era ella. Desafané mis problemas de lo que en verdad ocurría y por lo cual estaba parado bajo la tormenta.

--¿Necesita ayuda? –Grité, por el ruido de la tormenta, ¡el oído de los hombres era tan falto de agudeza!-- ¿Está bien señorita?

Poco a poco y como si el tiempo se convirtiera en pequeños fragmentos separados que se trataban de unir, con gran esfuerzo, lenta y pausadamente, cuadro por cuadro, admiré atónito aquel rostro que emergía del espesor de cabellos castaños, los ojos chocolates más perfectos de la faz de la inmensa tierra atrajeron mi profunda concentración y entonces lo supe: era ella, la innombrable, era… era… era Bella. Todos mis sentidos se alborotaron ordenándome de forma consciente e inconsciente a acercarme. Y lo hice.

--¡Dios! –Corrí desesperado a su lado--. ¿Te has hecho daño? –No respondió parecía fuera de sí. Reaccioné al instante y supe que pasaba inadvertido que Bella era un simple y débil humano, tal vez el golpe la había perturbado-- ¿Puedes hablar? ¿Dime algo? –dije preocupado al no ver ninguna posible respuesta. Acerqué mi rostro al suyo para observar con detenimiento la dilatación de sus pupilas—Creo que entró en shock –dije para mí mismo--. No te vayas a mover.

¿Le dolía algo? No podía saberlo, Buena hora para ser una muda mental Bella, pensé. Eso empeoraba con ahínco mi frustración, no debía respirar, por muy insoportable que le pareciera al demonio que compartía mi existencia, no iba a respirar y menos recabando que desde hace diez meses no era el mismo Edward. El trato cotidiano con los miembros del clan había ido cambiando en mí ciertas conductas. No es que deseara hacerle daño, eso jamás, pero tampoco estaba del todo seguro de mi autocontrol. Hacía tanto que no estaba cerca de ella, y mis recuerdos seguramente no eran justos con la realidad. El ejemplo tangible de mi declaración era que no podía concebir cómo mis imágenes mentales no la representaban de la misma forma angelical con que ahora la observaba. A pesar de su cabello enmarañado y lo descompuesta que se veía después del accidente, su seductora hermosura me hipnotizaba a grados celestiales. Si pronto me iba ir al inferno, lo que hoy vivía era la sensación más sagrada que experimentaría tanto como humano como en el total de mi larga existencia endemoniada. ¿Era posible que a estas alturas me tocara un poco de la gracia divina? Toda mi inspiración se desprendió de esa adrenalina mágica cuando mi mente me advirtió que podría tener hemorragias internas y ésas no se notarían a simple vista y estando privado del sentido del olfato era imposible que lo supiera. Me desesperé ante la actitud de Bella, mi escasa eficiencia, las precarias posibilidades de ayudarla y…

¡Exacto, eso puedo hacer! –y lo hubiera sabido mucho antes si Bella no fuera tan insoportablemente pura para mis pecadores ojos.

Mis estudios de medicina me trajeron las respuestas a mi necesidad. La acomodé en el suelo porque si intentaba levantarse podía ocasionar algo impredeciblemente peligroso. Me apresuré a tomar cuentas de su condición, con una rápida observación.

Era tan peligrosamente atrayente, tan venenosamente bella y tan frágilmente humana. Y yo, un condenado al fuego eterno iba a atreverme a tocar la divina creación de Dios; sólo esperaba que Él me perdonara una vez más mi insolencia y justificara mis futuras acciones.

Empecé a auscultarla de abajo para arriba, revisando hasta el último ligamento, hueso o músculo que pudiera haber sido lesionado.

Me faltaba inspeccionar el brazo izquierdo, todo hasta ahora iba bien, traté de ser muy delicado con el tacto para no dañarla más, sin embargo ese brazo sí presentaba lesión, al menos su muñeca, y su cara figuró lo que había encontrado; era un esguince, de primer grado. Le dolió el mero roce de mis dedos aunque trató de no hacerlo evidente –¿A caso nunca iba a cambiar esa actitud de mártir?— Retirépor unos momentos mis dedos de su cálida piel, esperaría hasta que cesara su reacción, mientras intentaría terminar mi diagnóstico de forma visual, me angustiaba que pudiera perder su vitalidad en pocos segundos por algún descuido.

Quise intentar quitarle una pulsera de plata que llevaba en su muñeca, pues en cuanto se le hinchara podría cortarle la circulación de la sangre dicho objeto, pero en un leve movimiento que hizo Bella descubrió el adorno que colgaba de la pulsera y me bastó una mirada para recordarme el por qué diablos había ido a parar a Italia.

Su pulsera llevaba un adorno subliminal, un significado especial, del cual estaba perfectamente enterado, sin mencionar el sugerente anillo que gritaba ser de compromiso, en su dedo. Tal vez el final de este encuentro sucedería antes de lo que planeaba, quizá debería de ser tal como sucedía.

Mentalmente saqué fuerza de mis adentros y enfrenté compuesto la prueba que yo mismo había buscado cuando decidí ayudar a un insignificante desconocido, que curiosamente terminó siendo el único ser humano, del mundo, al cual veneraba con fanatismo absurdo y desenfrenado.

Bella no debía conocer cuánto la había necesitado, ni mucho menos que todavía la amaba, ¡¿para qué?!, en cualquiera de los casos su corazón ya era completamente de otro. Suficiente daño ya le había hecho en el pasado, además ella era feliz con su presente y estos dos objetos transmitían el amor que sentía ese hombre por ella… bueno, no era un hombre en realidad, para mi desasosiego, al menos la amaba intensamente y se comprometía con su futuro y su porvenir, tal y como yo lo hubiera hecho de haber sido un hombre.

Me miró por un segundo y notó mi cambio de humor, lo supe. Eso estaba bien. Comportarme frío y distante era la solución adecuada para no ocasionar disturbios en la vida de ninguno de los dos.

--Ok, tranquila, sólo tienes un esguince en la muñeca y te lastimaste el cuello, no es tan grave- hice una pausa para verificar que se hubiese calmado, aún parecía estar en shock a pesar de la mirada que me regaló hace un instante--. Te voy a levantar, no te asustes, vas a estar bien. Te llevaré a Kalaloch a que te atiendan el esguince –dije sin menoscabo.

La incorporé un poco, para que la lluvia no le callera sobre la cara. No se movía, sus ojos continuaban paralizados, su mirada seguía perpleja. Comenzaba a temer que se hubiera golpeado fuertemente la cabeza.

Me dirigí por el automóvil para acercarlo a Bella. Estaba seguro que ya tenía una temperatura baja como para aumentar lo gélido de mi tacto con su cuerpecillo indefenso.

¿No sé que pasaba con el mundo?, se supone que ella no iba a estar por este rumbo, yo no debía de topármela, ni tampoco era coherente que ella manejara una motocicleta bajo un diluvio. Nada encajaba. ¡Por qué Dios se aferraba a ponerla en mi camino!, ¿por qué no me hacía caso y la protegía de todo lo malo e infame que existe caminando en su tierra? ¿Con qué iba a soportar estar tan cerca de ella y dejarla ir en unas horas?

El diablo era un juguetón con sus hijos malditos. Nos ponía la tentación tan a la mano que era complejo rechazarla. Este camino sólo él lo había podido sugerir. ¡Por favor!, ¡qué chiste de mal gusto era éste!, y sobre todo después de que hace unos buenos meses atrás mi compasión y mi importancia por el mundo de los humanos había dejado de importarme, eran lo mismo ellos que una cucaracha.

--Eres un desgraciado Lucifer –pensé en lo que abría la puerta del coche.

Lo sentía por Alice, pues su regalo tendría que esperar para ser nuevamente utilizado, aunque lo entendería en cuanto viera lo que pasaba conmigo y esta aventura oscura que me aventaba la vida. Tomé la manta, poniéndola a un lado mío. Arranqué el coche y encendí el aire acondicionado para calentar la temperatura de aquí adentro, necesitaba que el cuerpo de Bella no cayera en una hipotermia, y con esa ropa mojada que traía puesta era probable que de menos le diera un resfriado tremendo. Desnudarla aminoraría el mal pero sin ropa alguna con la cual cubrir su cuerpo la opción no era prudente, sin embargo la manta y el calor resguardarían un poco su salud –al menos en lo que conseguía algo decente para que se cambiara de vestimenta—. Bajé del coche y me acerqué a ella.

--¿Sigues en shock? –Dije al verla inerte y con la mirada perdida en el cielo.

No volteó parecía como si me ignorara –mejor que lo hiciera--. Si realmente estaba perturbada por su accidente le costaría unas horas más recuperarse, pero si no… su opción de la ley del hielo resultaba ser magnifica para no ocasionar que me rindiera a sus pies, aunque por el momento, irónicamente, me agachara para levantarla del suelo.

Lo primero que hice fue sacar la frazada, con cuidado de que no terminara empapada también. Tomé a Bella del piso, envolviéndola en la manta, me pareció tan tierna en esta posición, era adorable, como si fuera una pequeña, de verdad que la amaba con toda la fuerza de mi inhumana existencia. ¡Qué hubiese dado por haber nacido en su época! Las cosas hubieran sido muy diferentes.

Comenzaba a sentirme propenso, débil, y en ese instante el demonio me distrajo trayendo a mis sentidos la necesidad de una bocanada de esa esencia. La lucha interna se desencadenó a rompe y rasga. Cuando llegué al carro y acomodé a Bella en el asiento del copiloto, cerré precipitadamente la puerta, ya sabía que el demonio no iba a ganar, hace más de setenta años que no lo hacía y no lo haría ahora. Sólo yo decidía si comíamos, no él. Pero necesitaba distraer mis pensamientos y la moto de Bella fue la opción más vistosa de entre las absurdas posibilidades.

La motocicleta no había quedado tan mal, después de todo, iba a ser sencillo repararla. En lo que la cargaba con una mano y caminaba en dirección a donde se había quedado el casco de protección de Bella, delimité al demonio todas y cada una de las cláusulas que debía seguir en las próximas horas. Le ordené fehacientemente que abandonara cualquier esperanza de comer mientras estuviéramos junto a ella. Venía bien alimentado de Italia así que no debía tener necesidad de molestarme hasta que estuviera lejos, por ejemplo en Alaska con mi familia. Y ni así, porque con ellos la dieta continuaría siendo vegetariana, como hasta hace dos semanas.

Atasqué el vehículo al carro de manera que no le fuera hacer daño a la pintura del Porsche. Acto seguido me subí al coche. Empapé bastante el asiento del conductor sin duda alguna. Al sentir el calor del aire acondicionado sobre la humedad de la ropa me dio asco, era terriblemente incomodo, y se sumó inmediatamente a la lista de exasperaciones del demonio. Me puso de un humor espantoso el aguantarlo a él y al pegajoso ambiente; sin embargo tuve que tragarme todas mis emociones para no alterar nuevamente a Bella con mis cambios. Hoy en especial estaba muy sensible, o quizá yo no recordaba con precisión que fuera tan aguda en su percepción.

Me pasé una mano por mi frente para quitarme unos molestos cabellos que se adherían a mi frente con más fuerza ahora que el ambiente era cálido. Vi mis ojos color miel por el espejo retrovisor y tras una mirada amenazadora que le mandé al demonio interno, en cuestión de segundos, fue que pude recomponer mi carácter. Volteé a ver a Bella. La dirección de su rostro apuntaba al lado contrario al mío. No quería pensar mal de ella, así que dejé que me invadiera la seguridad de que era su cuello el causante de esa postura, porque de lo contrario… me aborrecía. Tragué el veneno que se acumuló en mi boca, dejando que me quemara toda mi garganta en respuesta al dolor que el sentimiento me causaba. Disfrutó tanto el demonio con mi agonía, era una venganza bien cobrada. Más valía apresurar las cosas antes de hacerme más y más débil.

Tuve la sensación de que el corazón de Bella se aceleraba pero no por complicaciones de salud, era una aceleración natural, reflejo de una emoción humana, una que conocía muy bien últimamente: el miedo. ¿Tenía miedo Bella? Bueno, por una vez en su vida su instinto era inteligente. Debía de tranquilizarla, no había porque alterar su ritmo cardiaco, eso iba a ser perjudicial y más pensando en las horas que nos faltaban para llegar a Kalaloch.

--No nos tardaremos en llegar –dije amablemente—, mientras por qué no intentas dormir un poco, eso calmará tus nervios. Si me estás oyendo, te pido de favor que no trates de moverte en el trayecto, puedes lastimarte más el cuello –hubo un momento de silencio—. Espero que el calor te esté siendo grato.

Porque yo lo estoy disfrutando enormemente –pensé con el sarcasmo en todo su esplendor.

Arranqué el coche y durante todo el primer lapso del camino sentí casi como una caricia apasionada el pulso alocado de Bella, ¿cómo esquivar ese placer? No pude en ningún momento, opté por una estrategia para relajarnos. Apreté el botón de play del estéreo e inició la música instrumental que venía oyendo antes de toparme con mi destino.

De repente el palpitar se desvaneció, casi paro el carro para checar que estuviera viva. Pero no fue necesario, en cuestión de segundos volvió a latir tranquilo. Una oleada de tristeza invadió el espacio. Y no era Jasper para sentir tan claro los cambios de humor de las personas, pero con Bella mantenía un estrecho lazo y sus emociones me eran totalmente familiares, aún.

--Bella… –le dije con un tono de voz meloso—no pasa nada. Tranquilízate, no fuerces a tu corazón en estos momentos.

Concienticé después de esta última oración que sin querer había pronunciado algunas frases con el acento italiano, sin embargo con la mezcla de nuestro idioma sonaba mal. Tenía que dejar de hacerlo. Como sea…

Al poco rato Bella logró estar calmada y quedarse profundamente dormida.

Fuimos entrando a las orillas del pueblo y comenzó a sonar mi celular. Era Alice. Ya se había tardado en hacer acto de presencia. No le contesté para no perturbar el sueño de Bella, más tarde la encontentaría.

Aparqué el Porsche en el estacionamiento de la clínica. Mi ex novia seguía perdida en sus sueños, los cuales habían sido tranquilos y callados, como ella hasta ahora. Antes de bajarme y salir por ella para llevarla ante el médico que la atendería me quedé observando su mano. El anillo que traía, con precisión, era muy valioso para ella, y si se lo dejaba podía perdérsele y sobre todo pensando en la suerte que tiene la pobre. Así que con todo el dolor del mundo y siéndome el ser más grosero le arrebaté su preciado símbolo de amor. Se lo quite casi con nauseas y, sin siquiera querer sentirlo en mi palma, lo guardé.

Estaba lista para ser atendida en la clínica y yo estaba deseoso de volver a respirar.

Jeniffer, la joven recepcionista de la clínica, no me dejó un minuto en paz, sus pensamientos tenían vividas imágenes de nosotros en situaciones comprometedoras que deberían prohibirles a las mujeres de su edad. No soporté mucho tiempo frente a ella. Por muy preocupado que me tuviera la salud de Bella mi humor no resistiría la emboscada de Jeniffer; un pensamiento más de su retorcida cabeza y juró que le hubiera quitado las ganas de cualquier cercanía conmigo.

Saqué el celular de la bolsa de mi chamarra y me retiré de la estancia. Iba a tratar de evadir todo lo que me fuera posible a la pervertida recepcionista y la mejor forma de hacerlo era escapándome de su microcosmos.

Marqué el número de Alice y al primer timbre me contestó.

--Edward Anthony Masen Cullen, ¿quién te crees ignorándome de ese modo? Desgarré mi bolso GUCCI por tu culpa... –dijo propinando un regaño.

--Hola Alice, también te extrañé –dije con un tono de aparente alegría—. Sí, llevo dos días en América y ¿si estoy bien?, bueno… estoy asquerosamente confundido –declaré—. Y tú tierna y sensible hermana, ¿cómo estás? –dije sarcásticamente.

--Ash, no me fastidies “señor acento sexy” –ironizó.

Un silencio se hizo presente, atribuyéndole un cierto toque de molestia de mi parte a la conversación –el cual obvio no podía sentir de verdad y ella lo sabía—, y luego como si los dos nos hubiéramos puesto de acuerdo, en respuesta a aquel comentario, nos reímos los dos al unísono. Urgía que dejara la manía de italianizar el tono con el que hablaba.

--Perdóname Alice, no te devolví la llamada enseguida porque necesitaba resolver el ingreso de… -me interrumpió ipso facto.

--Ya… no te alteres Edward. Sólo estoy preocupada por ti. Además en venganza a tu descortesía me tomé la libertad de hacerle mi primer regalo de reconciliación a Bella –dijo entusiasmada.

--¿Qué has hecho? –me sobresalté.

--¡Ay Edward! conviene que te tranquilices eh –amedrentó—. Porque digas lo que digas, lo necesita con urgencia y tú no tienes ni idea lo qué le conviene más. Escucha con atención, es de vida o muerte para Bella. Te vas a dirigir a la plaza central del pueblo y ahí buscas la tienda de ropa a la cual yo hubiera entrado. No hay pierde. Cuando llegues ahí pides la mercancía a tu nombre. Es un jeans, un sweater, una chamarra, unas botas y ropa interior. ¡Te exijo que no la veas!

--Alice ¿por quién me tomas? Sería incapaz de ver… –dije molesto, pero logró interrumpirme al momento.

--¡No tonto! No me refería exclusivamente a la ropa interior, te estoy exigiendo que no veas el contenido de cualquiera de los paquetes. Y si te lo digo es porque sueles ser curioso.

--Mira quién lo dice –musité.

--Cojeamos del mismo pie hermano, no lo olvides –dijo muy acertada—. No te distraigas, concéntrate… todas las cajas se las vas a dar a la enfermera que está cuidándola, le aclaras que es ropa para que la cambien. ¿De acuerdo? Ahora sí, reclámame todo lo que quieras… ¡Ah, no! También pasas a otra tienda y te compras ropa seca, por favor.

--No sé ni que decirte Alice.

--“Gracias” sería un buen comienzo.

--Gracias Alice.

--De nada. Quisiera estar allá para apoyarte. Esto no va a ser fácil, pero piensa bien las cosas, por algo te la volviste a encontrar –hizo una pausa—. No estaba dentro de los planes de ninguno de los dos hallarse así. No te estoy orillando a que tomes una deliberación pero sé lo que sientes por ella. A mí no me puedes engañar y no es que esté dando pie a mantenerte con nosotros toda la eternidad, ya has tomado tu camino, sin embargo no sabes lo feliz que nos harías si tú… –la interrumpí.

--Alice, aprecio mucho tu preocupación. Como te dije hace rato estoy muy confundido. Sólo le ocasiono problemas, ¿no lo ves? Este accidente no hubiera pasado si no nos hubiéramos topado. Además creo que es más grave de lo que parece, no puede hablar, tal vez el golpe que recibió la afectó de más.

--Por eso ni te preocupes, no le ha pasado nada malo. No se ha quedado muda, lo hace apropósito; quizá no sepa que decirte. Recuerda que fuiste tú quien la dejó, ¿qué querías Edward?, ¿un recibimiento elocuente? Dale tiempo.

--¿Entonces lo hace adrede? –musité.

--Temo mucho decirte que sí. ¡Vamos, la chica está asustada! –Dijo con entusiasmo para que distrajera mis consternadas ideas—. Sabes de sobra como son los humanos a esa edad. Permítele asimilar lo que paso.

--Tienes razón.

--Edward pase lo que pase yo te apoyaré –se rió enseguida— Supongo que tendré que decirles una mentirita más a Carlisle y a Esme debido a tu demora. Pero no dejes de ir a la reunión, ¿ok? Están muy entusiasmados por volver a verte. Si necesitas que corra a tu rescate, no lo dudes ni seas orgulloso, llámame y en menos de dos horas estaré contigo. Jasper sabe lo importante que es para mí tu bienestar.

--Cierto, Jasper. Salúdamelo por favor. Y de nueva cuenta: muchas gracias Alice. Voy a intentar deshacer este inconveniente por mí mismo.

--Te quiero Edward. No seas arisco y mantenme enterada de tus movimientos. No quiero estarte husmeando psíquicamente eh –dijo juguetona.

--De acuerdo Alice. No pretendo demorarme mucho, pero de todos modos, te pido que vuelvas a mentir por mí. Nos vemos en Alaska en unos días. Hasta luego.

--Te manda saludos Jasper. Adiós Edward.

Terminé la llamada y me encaminé al estacionamiento de la clínica. Al observar de lejos la moto de Bella decidí que pasaría a dejarla a un taller mecánico para que la arreglaran. Después… el destino tomaría sus propios rumbos.

***

Antes de llegar a la clínica había pasado a un hotel, que supuse le causaría una sensación de tranquilidad a Bella. Reservé una habitación donde pudiera pasar esta noche, además de que necesitaría comer y descansar en cuanto saliera. La renté por cuatro días, sin saber a ciencia cierta si la ocuparía. Mi futuro seguía siendo nebuloso cuando pensaba en ella y yo. Las memorias que saltaban a mi mente cuando pensaba en ella, siendo mi novia, se eclipsaban con las imágenes que había visto la última vez que estuve en Forks.

Junio…

Si hubiera tenido la gallardía de regresar antes, tal vez… Alerté a mi conciencia que dejara de indagar en lo que no fue y que se concentrara en manejar a una velocidad permitida por los humanos, así que desaceleré el coche y entré en el estacionamiento de la clínica.

Antes de bajarme del Porsche respiré con un desenfrenado placer el aroma que Bella había dejado impregnado. Era tan reconfortante y a la vez doloroso. Familiar y ajeno. Dulce e intoxicante. Volví a respirar profundamente. El veneno escurrió de mi boca a mi garganta, pero el deseo de beber su sangre no se comparó a la impresionante necesidad de abrazarla. Tenía que decirle que lo sentía mucho, que siempre quise estar a su lado, que había sido tan cobarde y estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de sentir su calor, su pulso y, ¡por todos los cielos!, volver a escuchar SU VOZ. Que lucharía si me lo pedía; al fin, ese asqueroso e insignificante perro no representaba competencia para mí, aun siendo su pareja actual y amándola, pues estoy seguro que él nunca la amaría tanto y tan irracionalmente como lo había hecho yo durante este año y medio.

En lo que meditaba cómo decírselo, comenzó a vibrar mi celular; me desquició, era irreverente, ¿quién se atrevía a interrumpir mis momentos decisivos? Abrí el móvil y chequé, Perfecto, pensé y respire desilusionado al darme cuenta de que no podían retroceder mis acciones… Era un mensaje de texto de Jane, una de las Vulturi que habían venido a impartir justicia conmigo.

Aro ya está enterado de

que acabamos con Riley.

Vamos de regreso a Italia.

Nos vemos pronto. Aro te

pide que no demores

mucho. Ciao.

¿Demorar? Sabría algo… ¿cómo? No, no podía saberlo. Dentro del clan nadie tenía la habilidad de conocer el futuro ni de prever situaciones comprometedoras. Estaba alucinando. Esa frase se refería única y exclusivamente para que no me demorara en la visita a mi familia, más de lo que acordé con Aro, Marco y Cayo antes de partir para acá. Si amaba a Bella tenía que dejar las cosas tal cual estaban acomodadas. Los Vulturi jamás entenderían por qué amaba a una humana, y sí por el contrario la pondría en el más descomunal peligro por el cual haya atravesado su corta vida. Adiós ilusiones, adiós vida mía, adiós mi amada Bella.

Presionaba el tabique de mi nariz con los dedos, estaba poco más que harto de la congestión ilusoria de las depravaciones de Jeniffer y por si eso fuera pequeñez, todavía persistían en mi mente los problemas que me había acarreado el mensaje de Jane. Aunque quise mantenerme al pendiente de todo lo que ocurría con Bella, no alcanzaba a ver claramente por los pensamientos de los demás su imagen, sin embargo me enteré que ya había despertado y la enfermera había venido por la doctora para hacerle el último chequeo; parecía imposible acallar o prescindir de la mente de la recepcionista.

Gracias al cerebro privilegiado y ejercitado de la doctora, que fue atenderla, pude pronto captar la onda de sus pensamientos y fue como un milagro entre la agonía a la cual estaba sometido en la recepción.

Empecé a ver a Bella nítidamente. Su aspecto había mejorado enormemente, el conjunto que Alice le había regalado le quedaba perfecto. El tono azul del sweater la hacía lucir hermosa, hasta el grado de volverse imperceptible el collarín que llevaba puesto –como lo anticipaba—. Me percaté que también le inmovilizaron la muñeca izquierda. Eso estaba bien aunque complicaría las futuras decisiones de ambos.

La doctora comenzó a preguntarle por su salud y si tenía molestias y descaradamente la señorita se dirigió a contestarle con pobres movimientos de su cabeza. Y como era de esperarse, con el carácter que tenía esta señora, no aguantó las niñerías de Bella, así que sin darle importancia le comenzó a hacer el chequeo y le dio las recomendaciones necesarias para que sanara adecuadamente su cuello y su muñeca.

Nunca creería lo tremendamente rencorosa que podía ser si se lo proponía. Me estaba castigando cruelmente. ¡Vaya!, ni siquiera el interrogatorio de la doctora respondía. Respiré profundamente.

Paciencia Edward, paciencia –pensaba al recordar los argumentos de Alice.

Al poco tiempo tuve que cancelar la entrada de aire a mi cuerpo, ya venían en camino la enfermera y ella, y en cuanto se acercaran más la esencia de Bella se convertiría en un halo inmenso. Por el pasillo principal, con un paso tranquilo, fueron apareciendo. Desde lejos su cara denotaba más de lo que ella misma hubiese deseado. ¿Confusión o angustia?

Cuando entró al lobby, no advirtió mi presencia, pues ni por error volteó el rostro para buscarme. ¿Acaso no pensaba que la iba a estar esperando?, ¿acaso era mi presencia lo que la podría estar incomodando?, ¿tanto la perturbaba? Si era así no quería que continuara sintiendo aquello, tanto por ella como por mí. Podríamos optar por hablarle a su padre en cuanto saliéramos de aquí y acabar con esto lo más rápido posible. Era tan desesperante no poder conocer sus pensamientos en estos precisos momentos. Sólo verla con esa actitud esquiva me deprimía y sin alguna razón aparente, porque ante todo, yo no había hecho absolutamente nada para que cambiara su percepción sobre mí.

Posiblemente jamás sería capaz de decirle algo con lo cual se sintiera cómoda, sencillamente los sentimientos no eran mi fuerte. Alice tenía razón... yo la había dejado, yo le había hecho creer que no valía la pena, yo la había convencido de que no la amaba y eso sumándole mi ausentismo y mi aparente aborrecimiento sólo podía dar como resultado lo que ahora me estaba mostrando con tanto afán…

Mejor que sea así – pensé para darme ánimos.

Observé a Bella con más perspicacia mientras recibía sus cosas; parecía muy entretenida en esa actividad. Llegué a sospechar que sus movimientos se hacían cada vez más bruscos a medida que la recepcionista le iba nombrando los objetos. Entonces, como si su misma expresión corporal favoreciera a mi interpretación, realizó un ademan de sorpresa y luego una cara de alivio, que sólo pude ver a través de los insolentes pensamientos de Jeniffer, que la veía con cierto aire de envidia. Tomó con su mano derecha la pulsera de plata y la apretó con tanta fuerza que por primera vez odie tener una vista privilegiada; el lobo que colgaba de ésta parecía mofarse de mí, aullar escandalosamente en son de protesta por su territorio… no había modo de dudarlo… toda su desesperación consistía en esa pulsera, en sentirse simbólicamente protegida por el hombre al que amaba. La conversación que habíamos sostenido esta madrugada por el Messenger era una realidad hiriente que se presentaba de nuevo como bofetada frete a mis ojos.

Bella dice:

*sí lo soy. Jake es un poco precipitado, pero m hace sentir especial. Lo amo –recordé.

Algo a mi favor era que todo este huracán de dolor, al menos yo no lo había originado. La causa de su comportamiento y angustia pasada era no saberse dueña de la amada pulsera. Me pregunté si la ausencia del anillo también sería igual de significativa, pues aunque no se lo nombró la recepcionista ella no preguntó por él. De inmediato, guardó su tesoro en una de las bolsas del jeans.

Mientras Jeniffer le pedía que firmase la documentación, ella juntaba sus pertenencias en la bolsa blanca; acto seguido la recepcionista inició el discurso de despedida –protocolos que me han parecido innecesarios—. Para su desgracia era tiempo de acercarme a ella. Me paré del sofá de la estancia y fui a enfrentarme con mis temores y sus malos modales.

--Bella… –dije tranquilamente.

Su cuerpo se tensó, su mano comenzó a temblarle y estoy seguro que se le hubiera caído la bolsa blanca del susto. Jeniffer dejó de pronunciar palabra alguna, su mente parecía tener un coma momentáneo ya que sus ideas estaban en blanco. De haber sabido que era tan fácil callarla... Bella arrastró el documento firmado a lo largo del mueble, de tal suerte que le quedara enfrente a la recepcionista. Después, se le ocurrió la grandiosa idea de cargar el bulto, ¡trataba de lastimarse más!, ¿qué acaso no había escuchado las indicaciones de la doctora? Inconscientemente trataba de provocarme para que tuviéramos contacto.

--Permíteme que te ayude con tus cosas –dije y acerqué mis manos para retirarle la bolsa de entre sus brazos—el esguince no te va a permitir sostener por mucho tiempo tal peso –traté de razonar con ella.

Volteé a ver a Jeniffer y con entera diplomacia, mas sin darle mucha importancia a su presencia, me despedí por los dos.

—Gracias señorita, fueron muy amables. Con su permiso –dije, pero estaba tan hipnotizada que seguramente mis palabras le sonaron como si le declamara un poema de amor.

Bella, por el contrario, no dejaba de sentir miedo, podía percibirlo; permanecía petrificada y sin intensiones de moverse, así que con la pena y bajo su propio riesgo tuve que tocarla. Un leve empujoncito en la espalda fue suficiente para despertarla de su pesadilla e instalarla en la realidad. Reaccionó por acto reflejo moviéndose torpemente en principio y con lentitud más tarde. Cada paso que daba parecía que sintiera que se le estaba acabando la vida. Ingenua, pensé. Si ella supiera que con cada segundo que me privaba de ella, a mí se me antojaba más ponerle fin a mi solitaria existencia.

Sólo el silencio nos hacía compañía y conversación. Cuando nos encontramos en el estacionamiento y comenzó a buscar con la mirada su moto tuve que responderle.

--Tu moto estará a las cuatro de la tarde. La llevé a un taller. Le van a arreglar unos cuantos averíos que tuvo con la caída –dije y señalé al Porsche—. ¿Subimos?

De muy mal modo se dirigió al coche. Estas horas iban hacer tan geniales para ella como lo estaban siendo para mí. ¡Qué perfecto reencuentro!, pensé con demasiado sarcasmo en cada una de las palabras.

***

La mesa del restaurante en la que nos habían colocado era estrecha. La distancia entre los dos causó que la convivencia fuera difícil; por parte de Bella se le notaba dubitativa e insegura y en lo que a mí respecta, me sentía impotente y estúpido. El depredador que debía de ser representaba una total burla al lado de Bella. ¡Cómo lograba ser tan fría y tan despiadada!

Cuando llegó el mesero a darnos los menúes, no alzó la mirada –como hasta ahora—, los tomé lo antes posible y yéndose el camarero le deslicé la carta.

Mi paciencia tenía un límite y ella ya había llegado, si lo que me trataba de decir con esa actitud era que me alejara: lo logró. Sin embargo no la iba a dejar a la deriva, le diría lo de la habitación reservada y le ofrecería llamar a su padre o a su novio, a quien quisiera tener su lado; ya me había fastidiado que me tratara con la punta del pie. No lo merecía, ni por haberla abandonado…

--No sé si es por el shock del accidente o si en realidad no quieres que nadie te moleste –propicié un silencio para enfatizar lo siguiente—, pero tienes que volver hablar… Sé que no soy precisamente a quien deseabas encontrarte en tu camino, pero ya estamos en esto y me veo obligado a ayudarte hasta el final –musité y nuevamente el sonsonete italiano se me escapó.

Su corazón se alteró. Bueno… logré que me atendiera de menos. Entonces, y sin esperar mucho tiempo, su voz alcanzó a mis oídos.

--Pues no deberías sentirte obligado –dijo molesta y casi sin subir el tono de voz, seguramente dudó en contestar.

Y la maravilla del universo ocurrió al instante de su declaración: ¡levantó su mirada!, y sus ojos chocolate se cruzaron con los míos. Me reflejé milagrosamente en sus pupilas. Aceptó con ese gesto de humildad que entrara a su vida y tocara su alma nuevamente.

No pude moverme después de eso. Me embelesó su cara, sus facciones, sus labios. Todo el infinito, la eternidad y la inmortalidad se concretaban en ella. Isabella era el demonio y el ángel encarnados en perfecta armonía.

Estaba en pleno deleite cuando terminó su frase; dejó caer la bomba atómica a la primitiva creación de mi felicidad.

—He sobrevivido a peores cosas y sin ti… Edward Cullen.

¡Qué había dicho! Mis ojos sintieron un escozor irreconocible. Me paré de la mesa sin decir ni una palabra más y me dirigí a la salida del restaurante.
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