jueves, 5 de noviembre de 2009

5º capitulo "quemandome"

ESTE CAPITULO ES UNO DE LOS QUE MÁS ME HA GUSTADO, ESPERO QUE A UDS LES GUSTE DE LA MISMA FORMA. EL FINAL ES DRAMÁTICO PERO MUY SIMBOLICO.

BESITOS!!

CHICOS ANTES DE QUE INICIE EL CAPITULO LES AGRADESCO POR SUS COMENTARIOS LOS CUALES VAN A SER LLEGADOS A LA AUTORA MIELI Y RECORDARLES QUE LA PUBLICACION DEL CAPITULO SERA LOS DIAS MIERCOLES Y JUEVES ASI QUE ESTEN ATENTOS LOS QUIERO Y DISFRUTEN ESTE CAPITULO POR QUE LAS COSAS SE PONEN CADA VEZ MEJOR Y POR CIERTO GRACIAS MIELI QUE HARIASMOS SIN TU INSPIRACION JEJEJJEJE SIGUE ESCRIBIENDO ASI DE GENIAL BYEEEEEEEEE BESITOS VAMPIRESCOS!!!!!!!!

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Nota 5: Las recomendaciones para este capítulo son las siguientes. Ana Victoria, la musa rockera, propone:This firede Franz Ferdinand. Y otra canción que su servidora les sugiere es:Missingde Evanescence.

Quemándome

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Jacob POV

Mi forma lobuna desapareció al llamado de mi conciencia, de mis reclamos y de mi vergüenza humana. ¡Estúpido, estúpido, estúpido! ¿En qué diablos pensaba cuando me abalancé ferozmente contra Bella? Genial, si lo supera no estaría aquí recostado encima de ella, preguntándomelo en forma repetitiva, como un imbécil.

Corroboremos la información: emprendí una persecución, me transformé en lobo, le salté a Bella tal y como si fuera una presa, le mostré los enormes colmillos… ¡ah! Y entonces decidí que era mejor regresar a ser humano. ¡Estúpido, estúpido, estúpido!

¿De qué me servía lloriquear? Ya lo hice y, bendito sea el amor que le tengo, no hay de qué arrepentirme. Sí, es cierto, estaba llorando, pero se lo merecía. Eso le enseñaría a no manosear su asombroso pasado al lado de la sanguijuela. Siquiera acercarme a la nebulosa imagen de ella con lo que sea que haya contenido esa bolsa me daba ganas de vomitar.

Ladeé mi rostro, hacia su cuello, primero, para sacar la idea de mi cabeza y, segundo, para respirar y así volverme a concentrar, no dejar escapar al lobo una vez más era mi torturada tarea. El aire entró en mis pulmones, inexplicablemente su aroma complicó todo. Mis sentidos se aguzaron. El tacto de mi piel desnuda con su cuerpo indefenso me erizó. Inspiré nuevamente. Diablos. Súbitamente me enloquecía su aroma; qué maldita necesidad de arrancarle la ropa para oler con mayor potencia su efluvio. Respiré más hondo y profundo.

Droga, eso era Bella para mí, droga en dosis abundantes. Mi cuerpo reaccionaba instintivamente. Ahora una imperiosa necesidad de tenerla, de poseerla me estrangulaba. Más de mil palpitaciones hicieron que mi corazón bombeara sangre al por mayor, a partes de mi cuerpo que conducían en ese momento mi lógica y mi pasión. No resistiría así, lo sabía. Actuaría bajo mi responsabilidad, sé que no estaba mal, éramos novios y hasta hace unas horas coqueteábamos uno con el otro. Entonces por qué habría de molestarle que me provocara esta locura. Lo siento de antemano Bella. Total, ya habría tiempo para disculparme si no le parecía. Además de alguna manera me tenía sometido ella a mí, no yo a ella.

Mis manos fueron a parar a sus costillas, podía sentir el calor de sus pechos. Anhelaba que mi alboroto se convirtiera en guerra, en explosiones, en frenesí. Oí su voz reclamarme.

-- ¿J-Jake? –dijo aun temiendo por mí reacción.

Pude haberle respondido, pero su aliento me recordó lo delicioso que era besarla, lo suave de sus labios, y sin preámbulos ni cortesías, lleve una de mis manos a zafarle el pantalón, eso la distraería y su boca me sería otorgada de lleno, sin pasar por el tierno beso que Bella estaba acostumbrada a darme cuando nos reconciliábamos. Todo fue tan fácil que me sorprendí; lo hubiera disfrutado con singular alegría si el roce de nuestras bocas no me hubiera turbado a semejante nivel. Fui desprendiendo prenda por prenda de su enternecida figura. Exacerbando mi candor y mis deseos. Mis manos se perdían en milagrosas curvas, y mientras más la tocaba, menos quería dejar algo de ella para el mundo, sólo yo podía ser el dueño de aquella hechicera. Nadie más. Mi corazón se aceleró con el final de esa idea y un aullido interno derramó sin vacilar a mi instinto, el ímpetu y el desasosiego que causaba tenerla entre mis brazos. Allí en el suelo del bosque comencé hacerle el amor, sintiendo, oliendo, besando, viendo y escuchando cada una de sus reacciones corporales. El animal que vivía dentro de mí se sació al límite y el hombre terminó por aceptar su encadenamiento.

***

Terminó exhausta y yo cansado. La subí a mi cuerpo para que se tranquilizara. Por mi parte todo el enojo se había evaporado, sólo me quedaba la culpa por mis acciones. En un rato estaríamos en su casa, no podría decirle nada frente a Charlie. Mañana se me complicaría explicarle por qué mi exasperada reacción. Era ahora o nunca. ¿Y si mejor nunca imbécil? Con una de mis manos recorrí su espalda para llamar su atención.

-- ¿No soy el hombre más paciente ni el más inteligente cuando me enojo, no lo crees?

Un susurró intentó salir de su interior, antes de que tratara de convencerme de que no había problema seguí con mi arrepentimiento.

-- Bella permíteme continuar –la abracé con ternura--. Lo de hace rato no fue una situación desenfrenada, bueno me refiero a cuando estuve como hombre –tuve que corregir mi idea para que no pensará en el enorme lobo enfurecido--. Realmente te deseé y no intento disculparme por haber tenido sexo contigo. Si te pareció un intento de violación o algo por el estilo –solté una carcajada, ser tan cursi no iba conmigo--, créeme, no fue mi intención, es lo único que pudo decir…

Bien, ya me había excusado por tomarla, casi por la fuerza, ahora el otro asuntito peliagudo.

--¿Sabes? Lo extraordinariamente favorecedor de ser hombre y lobo a la vez es saberte poderoso, ágil y eternamente joven, sin achaques por la edad o por heridas. Soy más fuerte de lo que te parezco –dije casi con un tono arrogante--, lo apuesto. No he querido mostrar mi potencial al máximo frente a ti para no asustarte, pero te salvaría de más de una metida de pata con alguna sanguijuela, o lo que fuera esta vez –dije irónicamente; burlarme de su mala suerte con lo sobrenatural era inevitable--, bueno, iré al punto, ¿de acuerdo?

--Por favor –musitó con cierto desagrado.

--Cuando dedujiste el secreto de la manada, y no tuve que esconderme más, me juré protegerte siempre, de cualquiera, y eso incluía a tu doloroso pasado. Sé que lo he hecho bien Bella, estoy convencido de ello. La chupasangre pelirroja fue el inicio de arrancar la mala hierba. Pero sospecho que esa analogía nos remite al sabio dicho: “mala hierba nunca muere”.

Caramba, estoy enloqueciendo. Sopló el viento y para mí no era desagradable, mi cuerpo seguía a temperatura ambiente, pero Bella se estremeció. Busqué a nuestro alrededor su chamarra. Estaba a unos centímetros de mi brazo izquierdo, la alcancé y se la puse encima de sus piernas. En el cobijo de mi abrazo no precisaba de una prenda para calentarse, sus extremidades inferiores sí.

--¿Mejor, o te libero para darte la oportunidad de vestirte?

--No, estoy mejor Jake. Gracias. Me preocupa en demasía conocer tus pensamientos –dijo, alzando un poco su mirada para hallar mis ojos.

Mi fuero interno se retorció, reventaba por sacar esto. Las ruinas después del terremoto emocional era lo que me preocupaba. ¿Bella me ayudaría a reconstruir, o sólo me vería combatir como el guerrero que era con lo que quedara de mí –como todo ese año--?

--Vamos a ser honestos, mi cielo. El que se haya ido de Forks no significa que esté muerto, ¡¿qué más quisiera yo?! –Suspiré-- En algún sitio ronda con todo su clan, eso me atemoriza, me ocasiona náuseas. No menosprecio, ningún día, la posibilidad de que vuelva él o su familia; al final éste también es su territorio. Comprendo perfectamente las consecuencias de dicho destino alterno.

Bella enganchó con ahínco sus brazos a mi cintura, peleándose con el suelo para asirme completamente, beso mi pecho e hizo un movimiento de cabeza en simulación de un “no”. Seguí extrayendo la basura acumulada todo este año en la caja de pandora, si el demonio se había escapado, era mejor matarlo con valentía antes de que ocasionara más problemas en mi relación con Bella. Tomé aire como quien ha corrido todo un kilometro sin descanso. Allá voy.

--Durante un año he sido tu soporte, a mí nunca me engañaste Bella, no soy precisamente un psíquico –reí un poco para poner alegría a mi dramática confesión--, pero supe cuando necesitaste de mí, y ahí estuve, gustoso, resistiendo la batalla, ganándome el amor que me ofrecías, aunque fueran sólo migajas. No importaba porque te veía sanar. Mi esperanza: sabía que llegaría el día en que me amarías tanto o más que a él –unas lágrimas brotaban de mis ojos, era insoportable esta verdad, hasta para mí--. Me vendí, lo admito, el triunfo de tu corazón. Los últimos seis meses no habías presentado decaídas ni inseguridades, me sentía en la meta… Tal vez lo estoy, pero no la he cruzado. Yo te amo, TE AMO INMENSAMENTE, siendo hombre y aun más te amo siendo lobo, la prueba está vencida ¿no?, no tuviste un escalofriante rostro marcado como Emily. –mi lloriqueo era igual al de una niña. Maldito amor, es tan bipolar—Si hubiera intuido que le seguías… --esa palabra ni yo mismo me la permitía decir, quemaba, destruía. Apreté los puños-- Ayer no hubiera dejado que pasara absolutamente nada. ¿Tienes idea de lo herido que estoy? Sé que soy un cúmulo de contradicciones –mi pecho sollozaba--, ¿cómo es que te orille a hacerlo nuevamente?, ¡cómo! Después de tener la prueba frente a mis ojos. ¡Soy un estúpido Bella, perdóname! A lo mejor yo no me he controlado lo suficiente y como te encanta el papel de mártir… --se me fue la voz, el sentimiento me cerró la garganta con un nudo de acero.

Nos quedamos en silencio. Bella era tan mala para lidiar con las demostraciones afectivas, no me sorprendía que se sintiera abatida al verme destruido e irremediablemente desfalcado de mis ilusiones. Ni siquiera ella podía seguir fuerte para mí, lloraba al unísono de mi llanto, no nos mirábamos, demasiada vergüenza, demasiada verdad para una noche.

La levanté aún en mis brazos, ella seguía con la cabeza escondida en mi pecho, fui recogiendo prenda por prenda hasta armar su vestimenta. Mis pantalones no estaban muy lejos, mientras ella se cambiaba, caminé sigilosamente hacia ellos. Requeríamos tiempo a solas. Mi intensión era apaciguar mi corazón, la de ella… buscar una excusa.

Los encontré. Mientras me los acomodaba sentí derrumbarme, me paré para distraer esa molesta verdad. Me recargué en un árbol cercano, la oscuridad me envolvía en su manto, sólo la luna dejaría que mis lágrimas resplandecieran, alcé el rostro para secarlas con el aire, busqué mientras, en el cielo, a la Estrella Polar. La observé cuidosamente por un tiempo relativamente corto pero significativo. Blanca, eterna y fría… Sigues amándolo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

gracias..

Rosemmet dijo...

wooow de verdad me encanta esta historia

es magnificaaaaa



crees ke podria subirla a mi flog

claro con permiso de la autora y porsupueso poniendo su nombre y propaganda de este blog

avisame

ahi te dejo mi mf

besos

genial historia

Mieli de Masen Cullen dijo...

¡Qué buena onda!
Gracias por esas hermosas palabras al inicio del capítulo, es tan tan lindo venir y encontrarme con tan gratas sorpresas.

A las personitas que me leen, les agradezco sus comentarios y su buena onda.
Rosemmet, si publicas la historia me pasas tu link para visitarte, porfa. Muchas gracias por las porras.

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